La acusación de la justicia estadounidense apunta que el exjefe de la Policía hondureña, Juan Carlos Bonilla, participó en la conspiración para el envío de droga a EE.UU. así como en el exterminio de rivales a las operaciones de los hermanos “Tony” y Juan Hernández Alvarado, hecho que desde ayer acapara los titulares de la prensa en el mundo.

 

Los alterados recibos de servicios públicos no dan tregua a los hondureños, que con impotencia por el encierro, no tienen más opción que llamar para reclamar indignados por el aumento irracional en el costo de energía, gestión que naufraga en el aprendido juego de palabras de empleados de la Empresa Energía Honduras (EEH).

 

“Arturo Corrales (foto) me pidió que devolviera unas armas que fueron decomisadas en un operativo y le dije que no; Mario Pérez llegó, y me dijo que devolviera un arma que se había decomisado y también le dije que no”, ha revelado esta mañana el exjefe de la Policía Nacional, Juan Carlos “el Tigre” Bonilla.

El presidente del Congreso Nacional, Mauricio oliva, presentó ante el pleno una moción para que los empleados de la Salud reciban contratos con protección social, derechos laborales, prestaciones y otros beneficios. Conscientes que el personal sanitario hace frente al Covid-19 en primera línea, los diputados aprobaron el proyecto.

 

 

 

Este jueves el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, ha levantado una acusación contra el exjefe de la Policía Nacional, Juan Carlos “el Tigre” Bonilla, a quien califican como un forajido luego que la investigación revelara que participó en la conspiración del “congresista convicto Tony Hernández y su hermano el presidente”.