Mientras este jueves en los bulevares de la capital hondureña, policía y manifestantes se enfrentaban entre negocios en llamas, vidrios quebrados en bancos y bombas de gas, el presidente de empresarios, Juan Carlos Sikaffy, con tono flemático, hablaba de otro mundo, daba su apoyo al régimen, pedía respeto a la Constitución y esperar hasta las elecciones para que se vaya en 2022 el gobernante Juan Hernández.

 

Esta es una caída libre, vía el tobogán de los tuits a un discurso de JOH “forever”, el andamiaje del poder colapsa, apesta la justicia, se desamarra la red del control, resuena el chiflido del pueblo contra el réquiem y, en su último acto, sadomasoquista, aparece el Presi solo, colgado, rodeado de cuatro bayonetas y perros saguinarios, y cae el telón.

El titular de la Secretaría de Desarrollo e Inclusión Social (SEDIS), Reynaldo Sánchez, informó que para solventar la crisis energética en el departamento de Olancho, se han contratado 12 megas de energía que iniciarán operaciones en los próximos días.

 

Según el análisis de la Alianza por la Paz y la Justicia (APJ), de 14,552 millones de lempiras que ha ostentado la “Tasa de Seguridad” en los últimos siete años, sólo 836 millones se han invertido en materia de prevención de la violencia.

 

Datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO por sus siglas en inglés), puntualiza que en Honduras el 22 por ciento de los niños padece desnutrición crónica y el 56 por ciento de los adultos posee obesidad o sobre peso, en este contexto Unitec propone que esta rama de la salud, debe ser incluida en centros de salud pública.