Los militares que participaron en la muerte de dos jóvenes en Iriona, caribe de Honduras, fueron suspendidos de sus cargos y han sido enviados a tribunales para que den cuentas sobre el doble crimen que ha enardecido a moradores de la localidad.

 

El presidente Juan Hernández felicitó hoy a los operadores de seguridad por su “trabajo en reducir la violencia”; en tanto, las protestas contra militares que mataron dos personas en el oriental departamento de Colón, arrecian.

 

“Los hondureños salieron a las calles este verano para protestar por prevaricato por empleados del gobierno de alto nivel que robaron dinero de sistema de salud del país, mediante la emisión de contratos a empresas fantasmas”, dice el diario estadounidense.

 

Según testigos del incidente, un vehículo se conducía por la orilla de la playa cuando se atascó en la arena, al encontrarse varado otro automotor acudió a ayudarlo, sin embargo al momento de intentar remolcar al carro, las Fuerza Naval abrió fuego contra los ciudadanos.    

 

La violencia dejó su marca durante las celebraciones de nochebuena en Honduras, ya que diez personas fueron asesinadas y 13 niños resultaron quemados por el uso de pólvora. En tanto, el descontrolado consumo de alcohol elevó las atenciones médicas en la red hospitalaria.