Arqueólogos, especialistas y organizaciones sociales critican que se pretenda explotar las ruinas de "Ciudad Blanca", por encontrarse en una zona de poco acceso a turistas; también tildan de "racista" postura del presidente Juan Hernández sobre la llamada "ciudad perdida del Dios Mono". 

 

Por: Allan Yuhas / diario "The Guardian"

 

Una nueva expedición a las ruinas en la selva hondureña ha provocado escepticismo por arqueólogos y la destado la furia de los pueblos indígenas del país, que dicen que el abrazo del presidente Juan Orlando Hernández de una legendaria ciudad perdida del Dios Mono es "ofensivo, discriminatorio y racista".

 

La semana anterior, Hernández fue en helicóptero al sitio, que fue visitada por primera vez el año pasado por varios arqueólogos con un equipo de National Geographic. Hernández mostró artefactos descubiertos en el lugar y dijo a periodistas que Honduras se vio obligado a proteger a su "patrimonio nacional", para el turismo tanto como la historia.

 

"Nuestro país ofrecerá a precios bajos y (varios) términos de la arqueología de los mayas y de la Ciudad Blanca, la vida cultural de los garífunas, lenca, miskito y todos los otros pueblos nativos. Y también el sol, la arena y las playas ", dijo.

 

Chris Fisher, de la Universidad Estatal de Colorado (EE.UU.) y un arqueólogo de la National Geographic, dijo a (al diario británico) The Guardian que el sitio "ahora llamado la Ciudad del Jaguar y ellos se refieren a la región como la preservada Ciudad Blanca". Fisher también advirtió de "mucha desinformación" en la prensa; primeros informes nacionales e internacionales han utilizado los nombres (del sitio) de manera indistinta.

 

La leyenda de la Ciudad Blanca se deriva en gran parte de Theodore Morde, un estadounidense excéntrico que le dijo en 1940 al New York Times que había encontrado una "increíble ciudad del dios mono". Morde regresó de América Central con los artefactos y fantásticas historias, pero sin la más mínima prueba, desde entonces desalentador para arqueólogos y gente nativa.

 

"Toda la empresa me parece un despilfarro", dijo el arqueólogo Geoffrey McCafferty a The Guardian. "Esto no es ‘terra incógnita’, pero ha sido objeto de anteriores investigaciones científicas”. El profesor de la Universidad de Calgary (Canadá), que en la actualidad que hace la investigación en la vecina Nicaragua, señaló que hay cientos de sitios similares en la región, la mayoría de alrededor de 1000 a 1500 dC y construidos por personas no mayas. Sin embargo, los artefactos mostrados hasta el momento no son inusuales, dijo McCafferty: "Si alguna información arqueológica viene de él, fabuloso. Pero esto no va a reescribir la historia".

 

Incluso arqueólogos entusiasmados con la nueva investigación, se aturdieron por la expedición, que ha mantenido en secreto la ubicación y no revelado ningún plan sobre el futuro de las piezas. Ninguna de las organizaciones que participan en la excavación –el Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH) y National Geographic–, respondieron preguntas sobre el futuro del sitio.

 

Darío Euraque, un historiador en el centro universitario Trinity College en Hartford, Connecticut (EE.UU.), y el exjefe del IHAH, desestimó la misión: "Es irrelevante. Es publicidad". Euraque dijo que desde el golpe de 2009 contra el presidente izquierdista Manuel Zelaya –y Euraque se vio obligado a dimitir del cargo–, el gobierno ha renunciado a un estudio serio o para la conservación de cualquier sitio que no atrae a los turistas.

 

Ciudad Blanca es accesible sólo por helicóptero o senderismo a través de un selvático departamento dominado por el narcotráfico, haciendo que el sitio de excavación sea una atracción poco probable. Euraque poco cree que Hernández comprometa millones para sostener la investigación, recupere la confianza arqueólogos, o incluso que se abran carreteras para acudir al sitio.

 

"Esto es como encontrar algunos de los principales restos arqueológicos en las montañas Adirondack (EE.UU.)," dijo Euraque, "y luego el presidente Obama vuela sin arqueólogos (de renombre), sólo con militares y en helicóptero. Y luego dice que vamos a construir un museo en Poughkeepsie".

 

Cuando se refieren a las excavaciones, los arqueólogos no han invocado ninguna leyenda: para ellos los sitios son simplemente T1, T2 y T3. Pero el proyecto ha enfurecido a los nativos, al igual que la cooperación (hecha) con un presidente impopular con sus promesas de beneficios y puestos de trabajo.

 

Masta, una organización indígena misquita, denunció una serie de motivos a la misión, entre ellos, sobre el comentario de ciudades míticas y la idea que los sitios podrían ser "oficialmente descubiertos".

 

"Ellos nunca se han perdido por los hijos de la Mosquitia", escribieron en una carta los líderes de Masta. "Estamos totalmente en desacuerdo con la decisión arbitraria y unilateral del gobierno para explorar, excavar y transportar ilegalmente piezas arqueológicas", señalaron los dirigentes de la organización.

 

Asimismo, añadieron, " exigimos el respeto a los nombres de nuestros antepasados dieron este lugar sagrado para nuestro pueblo."

 

Los más probables descendientes de la población que construyeron estas pequeñas ciudades, es el pueblo pech, según el antropólogo Chris Begley y geógrafo Mark Bonta, quienes han trabajado extensamente en la región.

 

"Hay una enorme cantidad de patrimonio que está a la espera de ser reclamado”, dijo Bonta.

 

A la mayoría nunca se les enseña acerca que poblaciones no mayas cruzaban la región, dijo. "Imagínese, que los griegos nunca hayan hablado del Partenón. Esta es la forma de tomar distancia de estas tierras, al decir que no pueden ser las personas que lo construyeron, por dejar de utilizar la jerga de la "Ciudad Blanca". (Traducción hecha por la redacción de EL LIBERTADOR, respetando el fondo de la publicación realizada por el diario británico “The Guardian”).

 

 

Comentarios  

0 #3 EL LIBERTADOR 19-01-2016 16:45
Faustina, muchas gracias por sus observaciones gramaticales, no ha sido nuestra intención trasladar un contenido sin el rigor mínimo de redacción periodística, empero, primó la intensidad de informar cuanto antes acerca de un tema de interés nacional sin contar con la traducción especializada. El texto se reemplazará en el transcurso de este día como signo de respeto a nosotros mismos y de los lectores y las lectoras del periódico alternativo más importante de Honduras.- Agradecemos su preferencia y reciba nuestra sentida disculpa.

Atte. Sala de Redacción, EL LIBERTADOR, “Primer Auditor Social de Honduras”.
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0 #2 faustina 19-01-2016 02:59
O esta mal redactado. Perdon
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0 #1 faustina 19-01-2016 02:58
Con el debido respeto, es un verdadero suplicio leer este articulo. O este articulo esta mal traducido o esta mal refac5ado. Gracias.
Perdon por la falta de acentos, tengo problemas con mi ordenador.
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