Ayer viernes aumentó el calor de la masiva marcha de las antorchas, cuando observó el complejo desplazamiento del jefe de Estado y –lo llamaron “oneroso”— porque consta de un pesado sistema que integra vehículos terrestres civiles y militares, conectados vía comunicación con naves aéreas, drones y helicópteros; además, tropas expertas en seguridad y otros módulos técnico-bélico de defensa y ataque.

 

Redacción Central / EL LIBERTADOR

 

Tegucigalpa. Ante la indiferencia y táctica de desgaste rápido de las marchas de las antorchas del Gobierno de Honduras, no atendiendo las peticiones de los Indignados, que exigen la renuncia del Ejecutivo, cárcel para los que quebraron el Instituto Hondureño de Seguridad Social y la instalación de la Comisión Antiimpunidad, la multitudinaria protesta de ayer viernes visitó la casa de habitación del Presidente Hernández.

 

Al ver que el mandatario se moviliza en costosos helicópteros y lujosos carros, según diversas declaraciones ante medios de comunicación, la temperatura aumentó en la indignación: catalogan el complejo desplazamiento del jefe de Estado como “oneroso” (consta de un amplio sistema integrado por vehículos terrestres civiles y militares conectados con aéreos, drones y helicópteros, tropas especializadas por aire y tierra, entre otros dispositivos técnicos satelitales y de tierra para seguridad de la comitiva presidencial y unidades motorizadas).

 

Por eso mismo la ciudadanía tilda al mandatario de “cobarde” por rehuir al diálogo, aunque haya pedido a la OEA y la ONU que lo ayuden en platicar con la oposición social y política a instancia del “Diálogo Nacional”, coordinado por el veterano funcionario John Biehl, ya conocido en Honduras, porque integró la comisión de la OEA que jamás pudo revertir el golpe de Estado del 28 de junio de 2009.

 

Los manifestantes se desviaron de la ruta preestablecida, que era desde la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) hasta Casa Presidencial; sin embargo, optaron por desviarse del camino y llegaron a la exclusiva colonia Lomas de San Ignacio; se encontraron con un fuerte dispositivo de seguridad policial-militar y una tanqueta antidisturbios preparado para reprimirlos. El retén fue superado por la muchedumbre; en tanto, los militares que estaban en primera línea se subieron al autobús que los llevó a la zona.

 

Los gritos de impotencia no se hicieron esperar; la prensa tradicional, en particular, El Heraldo, propiedad de Jorge Canahuati Larach, tildó la acción de “vandalismo”. Los testigos en la escena y vídeos dan cuenta que no hubo agresión a las fuerzas de seguridad. Algunos líderes del movimiento negociaron con los militares para que desistieran de reprimir a un grupo de bulliciosos jóvenes que eran parte de la movilización y que, sin ninguna ventaja de triunfo, desafiaban a los bien armados policías y militares.

 

Sólo se registraron pinturas de grafitis de protesta al vehículo de transporte colectivo, asignado a la Guardia de Honor Presidencial (GHP). Al fondo, policías y un segundo cordón de soldados impedían el acceso de los indignados a la residencia del mandatario.

 

Los demás Indignados, prosiguieron su marcha hacia Casa Presidencial…de hecho, la movilización fue multitudinaria, a pesar de los ataques mediáticos, en contubernio con blogueros –activistas del Partido Nacional en el poder, según denuncias– que han creado páginas falsas en redes sociales para desacreditar al movimiento de las antorchas y a sus líderes. No obstante, no ha causado efecto social.

 

Ante la consolidación de la respuesta ciudadana, los opositores del movimiento social han pasado a la segunda etapa, que es la desestabilización.-A la llegada de las antorchas a la sede del Poder Ejecutivo, hubo otro hecho: varios jóvenes se bajaron de un lujoso vehículo, procedieron a pintar las paredes, lanzar piedras y provocar a las fuerzas policiales que resguardaban la zona.  

 

La represión no se hizo esperar. De inmediato, los agentes procedieron a lanzar bombas lacrimógenas contra la muchedumbre y chorros de gas pimienta para neutralizar a los manifestantes. Los infiltrados en la marcha, los provocadores, se largaron del punto de concentración con rumbo desconocido.

 

En las redes sociales identificaron el vehículo que llegó a provocar a la policía y militares. Es una camioneta de lujo, marca Toyota, modelo Land Cruiser, año 2012,  color azul metálico grisáceo. No se revela en la boleta, emitida por un banco, el nombre del propietario, pero sí el monto de matrícula a pagar, que son de unos 31 mil lempiras.

 

Testigos en la escena narraron a EL LIBERTADOR que llegaron pacíficamente a reclamar al presidente Juan Hernández la instalación de la CICIH y que dimita del cargo, “de pronto apareció esta gente provocando a la seguridad y comenzó la represión contra nosotros; mucha gente se fue y otros resultaron afectados por los gases lacrimógenos”.

 

De inmediato, los medios tradicionales comenzaron a desprestigiar a los Indignados y los tildaron con su frase trillada de “vándalos”. No explicaron de los infiltrados en la marcha, tampoco del vehículo.- El diario de extrema derecha, El Heraldo, responsabiliza a los “radicales” del partido político de oposición, Libertad y Refundación (Libre), de haber incitado la represión policiaco militar en la marcha de anoche.

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