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El tecnócrata Marlon Tábora anunció ayer tarde, de manera intempestiva, que deja  la presidencia de la máxima autoridad monetaria, después que era uno de los miembros del Gabinete Económico que más aplaudía los excelentes resultados macroeconómicos, aun cuando el país transita desde 2009 por mayor pobreza, fuerte desempleo e inestabilidad política.  

 

Redacción Central / EL LIBERTADOR 

 

Tegucigalpa. Así como de pronto llegó de Washington, antecedido por una aureola de cuadro del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para dirigir, en condición de préstamo, las riendas de la política económica hondureña; de igual manera, de pronto, renunció anoche el Presidente del Banco Central de Honduras (BCH), Marlon Tábora.

 

Ayer tarde, hasta entonces presidente del Banco Central de Honduras (BCH), Marlon Tabora,  informó a los medios de comunicación de su renuncia de la institución responsable de la política económica, cambiaria y crediticia del país, pues según sus palabras, regresa a un alto puesto a la sede del BID en Washington. 

 

Confesó que desde hace un tiempo planeaba dejar el cargo, pero por razones estratégicas decidió hacerlo en el momento más oportuno. 

Esta decisión –dijo— “la habíamos tomado con el presidente Juan Hernández, que si después de un tiempo las cosas en materia económica iban a mejor, yo pasaría a ocupar el puesto de director ejecutivo del BID para Belice y Centroamérica”.

Insistió en que los indicadores macroeconómicos están bien y anunció que estará como asesor de Gobierno de Honduras en materia económica para dar seguimiento a varias iniciativas.

Destacó que “la idea es apoyar al país desde Washington de una manera diferente, pero siempre en el área económica, buscando atraer inversión y desarrollo”.

 

Tábora se suma a lista de altos funcionarios que han renunciado a la administración Hernández.- Durante su gestión mostró indiferencia al drama social de la mayoría de hondureños, entre otros, pobreza, desempleo, violencia e inestabilidad política; guardó distancia de la alharaca de política vernácula que ha caracterizado a este Gobierno.

 

Además, jamás se refirió a los escándalos de corrupción que salpican a la actual gobernante, y nunca dijo nada de las movilizaciones oficiales pagadas con fondos públicos en un contexto donde el pueblo y empresarios han sido sacrificados para mejorar los indicadores de excesivo gasto público.

 

 

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