“No queremos una iglesia adormecida y fuera de la realidad”, dijo el pasado domingo el obispo de San Pedro Sula, Ángel Garachana, que en su homilía rogó por el perdón del pueblo ante el silencio de la iglesia por tanto abuso e ingobernabilidad.

 

 

 

Redacción Central / EL LIBERTADOR

 

Tegucigalpa. En su homilía del pasado domingo, el obispo de San Pedro Sula y presidente de la Conferencia Episcopal de Honduras, Ángel Garachana, pidió perdón al pueblo hondureño por el silencio de la iglesia ante el descalabro actual de la república.

 

Garachana reflexionó que la sociedad se ha asustado más por la quema de llantas en las protestas y no por la “tremenda corrupción” que a diario empobrece más al pueblo.

 

En ese contexto, levantó la voz para despertar a los feligreses de San Pedro Sula: “No queremos una iglesia adormecida y fuera de la realidad”, dijo.

 

El líder religioso, cerró la misa con el “¡basta ya!”, expresión que en 2019 fue apadrinada por hondureños que se han cansado del régimen actual, tras un comunicado de la Conferencia Episcopal de Honduras.

 

Cabe mencionar que en 2022 el sacerdote dejará su cargo como obispo de la diócesis de San Pedro Sula, tras presentar su renuncia al Papa en septiembre de 2019, quien aceptó la decisión de Garachana pidiéndole que sea efectiva una vez que termine su periodo como presidente del grupo de eclesiásticos.

 

Al frente de esta organización religiosa, ha arremetido en decenas de ocasiones contra el Gobierno de Juan Hernández, ya que consideran nocivas sus políticas que sólo produce más indignación en los ciudadanos.  

 

En su mensaje, también aquejó que en 25 años nunca ha recibido ayudar de parte del Estado y que ahora, éste ha impedido que las ayudas de los misioneros lleguen a su estructura religiosa.

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