La contradicción ilustra perfectamente el dilema de insistir en que JOH ha de terminar su mandato y podrá estabilizar al país. No puede, nadie le cree. Es decir fuera del General Ponce, Juan Carlos Sikafy y Evelio Reyes Hernández, esa troika de los poderes reales que no sospechan un fin, aun cuando está a la vista.

 

 

Rodolfo Pastor Fasquelle

EL LIBERTADOR

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¿Quiere ocultar que  se trata además de una crisis económica, derivada del modelo y de la inseguridad jurídica, una crisis política por el secuestro de las instituciones que anula el derecho, por la degradación de los partidos y el emperramiento continuista del dictador con sus aliados?

 

La intempestiva comparecencia de JOH en la cumbre ambiental en Madrid la semana pasada desata una polémica que ilustra a la perfección nuestro dilema. Allá, la comunidad hondureña en España manifestó su repudio al dictador, mientras que aquí, los opositores ridiculizaron el argumento que esgrimió para obviar su responsabilidad en la calamitosa condición de este país.

 

Con -según publicó antier CEPAL-  los índices de pobreza más elevados del continente, con crecimiento decreciente y desempleo rampante. Los medios corruptos quisieron presentarlo como un discurso innovador. Así el Presi trotador busca resolver, ¡a la vez y con la misma piedra el problema financiero del gobierno, de la deuda pública que madura con plazos de pago fatales al tiempo que desciende la recaudación, el de la baja producción por el cierre/quiebra y fuga de empresas y la baja inversión, el problema ambiental de nuestra hechura y el calentamiento global, así como la miseria y la migración forzosa!

 

Los hondureños -adujo- migran hacia climas más fríos, porque no aguantan el calor.  Y pasó a describir algunos datos que muestran que el país sufre un estrés ambiental extremo. (Pudo haber sido más contundente al respecto, lo hemos sido muchos curiosos.) Contribuimos mínimamente al problema global –recordó- pero el calentamiento nos golpea a nosotros más que a cualquiera, y es cierto. Se nos debe compensar con una consideración en el cobro de la deuda externa, cuyo alivio  temporal serviría para mitigar la miseria de la población más afectada. Podrían -ora si- construirse represas en el corredor seco, en que vive un tercio de la población a la que hay que llevarle, todos los años, alimentos para evitar la hambruna.  Honduras es una vergüenza y un desastre.

 

Por supuesto, el calentamiento global lo ha agravado. La caótica alternancia de mucha lluvia con sequías prologadas, han inferido severos daños a nuestra producción, con la roya en el café y el descortezador del pino, la proliferación de pulgones en la palma, el banano y el sorgo, la tuberculosis bovina, la mancha de aceite del maíz. Que la falta de alimentos y de agua potable y la proliferación de enfermedades epidémicas  generan conflictividad y desarticulación social, catalizan migración masiva es conceptualmente ¡irrefutable! Antes sucedió.

 

La desgracia revela una tragedia insondable y se cierne como una amenaza sin precedente a la subsistencia del país. Pero al final del día el discurso se desvirtúa solo a si mismo por la falta total de precedente y coherencia. El problema es como siempre, allá y aquí, de credibilidad. Es  -como dice Fosdeh- que esa novel declaración de fe ambientalista oficial no es congruente con su trayectoria real -de JOH- en la administración. Porque uno no puede declamar el poema del amor a la naturaleza e impulsar sistemáticamente el extractivismo, autorizando cientos de operaciones destructivas de extracción. Metálicas y no metálicas.

 

No puede nadie erguirse en paladín de la ecología y en defensor del medio ambiente si el mismo eliminó el Ministerio del Ambiente dedicado a esas tareas y deja el depredador a cargo.  (O ¿es que le va a dar a las FFAA el recurso para ese fin?) Menos aun si -bajo su guardia de JOH- se ha asesinado a docenas -aun no llega al centenar- de líderes ambientalistas entre los pobladores y los indígenas a los que personificaba la asesinada Berta Cáceres.

 

Y ahora Miriam Miranda, su sucesora amenazada. El problema es que en todo este tiempo y lleva diez años ya JOH en el poder, no ha habido genuinas políticas de protección ambiental o de acompañamiento de las necesidades y actividades de los productores, agobiados por los monopolios que acaparan la plusvalía de la producción. Si no más bien hubo destrucción del archivo e impunidad para los grandes depredadores y autores intelectuales del crimen ambiental.

 

No puede anunciar al mundo JOH que va a construir represas en el corredor seco si le dejan el pisto, porque hace tres años, ¡ya tuvo más de 300 millones de presupuesto para docenas de cosechadoras de agua pero no las construyó, si no autorizó que esos fondos se desviaran y fuesen entregados a activistas de su corrupta organización electoral politiquera! ¿Es así doña Sandra o miente la fiscalía?

 

No se impulsó una agricultura de cultivos más adaptados a la variabilidad de condiciones extremas por las que se desliza el clima, ni se ha pensado siquiera en nuevos modelos más racionales e integrales de explotación, si no que se ha insistido en el patrón neoliberal de una agroindustria exhausta, que ya no sabe de dónde sacar agua, ni cómo combatir plagas, sin envenenar más el entorno.

 

No se ha concientizado a la población, porque no se quería movilizarla en reivindicación  o defensa de los recursos ambientales. Ninguna política del actual gobierno impulsa la conservación de la naturaleza ni mucho menos su restauración, mientras que muchas políticas e inversiones públicas incentivan la destrucción de recursos, paisajes y nichos eco estratégicos.

 

El descubrimiento presidencial de la degradación ambiental (nunca antes le había dado relevancia) ¿supone que por fin le cayó el veinte? ¡Que alegría tener un nuevo compañero en la protesta contra la deforestación, la depredación de los ríos y los cerros con minerales, la destrucción de los paisajes y de la biodiversidad, y aun de los recursos más elementales de la población! ¡Que felicidad que ahora JOH estará con nosotros en la trinchera defendiendo las causas y las vidas de los ambientalistas! ¿Será?

 

Cualquiera que hubiera esgrimido ese argumento en la cumbre tendría que haber sido escuchado y podría haber recibido una respuesta de los acreedores, menos este mandatario dudoso, cuya trayectoria es tan contraria a su retórica.

 

¡A menos que  habiendo visto la luz, exigiera de inmediato el Presidente una reforma del presupuesto y lo que no está destinado a sostener la producción, lo dedicara a la mitigación del daño ambiental! Eso no sucederá y la contradicción ilustra perfectamente el dilema de insistir en que JOH ha de terminar su mandato y podrá estabilizar al país. No puede, nadie le cree. Es decir fuera del General Ponce, Juan Carlos Sikafy y Evelio Reyes Hernández, esa troika de los poderes reales que no sospechan un fin, aun cuando está a la vista.

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