El cardenal Óscar Andrés Rodríguez, hombre de confianza del papa, de nuevo destaca por su espíritu anti social y simpatía por regímenes totalitarios; esta vez su postura en contra del derecho del pueblo hondureño a decidir su destino la trasladó a burla de las víctimas y crítica de las protestas masivas en Chile y Colombia. 

En Honduras, el sacerdote Rodríguez es conocido por ser uno de los principales inspiradores del golpe de Estado en 2009 y por haber advertido un “baño de sangre” (y lo hubo contra el pueblo opuesto a dictadura); ahora ha llamado “caricias” a casi 60 muertos y miles de heridos por militares y policías de Chile, Bolivia y Colombia. 

 

Redacción Central / EL LIBERTADOR

 

Tegucigalpa. El cardenal Óscar Andrés Rodríguez, que una vez fue ejemplo de humanidad, dejó de serlo cuando mostró su simpatía por los opresores del pueblo hondureño y, ahora de América Latina.

 

En 2009, sin rodeos, Rodríguez bendijo el golpe de Estado en Honduras y la salvaje represión contra la ciudadanía opuesta la dictadura, que en la última década dejó al Estado fallido, unos 70 mil homicidios (país más peligroso del mundo), caravanas de migrantes, economía quebrada, sociedad dividida y militarizada, crisis política permanente y nexos de la élite gobernante con el narcotráfico.

 

Vea el video: Cardenal hondureño degrada brutal represión en Chile, Colombia y Bolivia  

 

Ahora trasciende un video donde se dirige a una comunidad, aparentemente católica, donde ratifica su espíritu anti social y próximo a gobiernos crueles y despóticos. En una parte comenta: “Ayer que estaba en Bogotá hubo una manifestación de cerca de un millón sólo en la ciudad ¿y qué querían? también destruir, sólo que allí los pusieron en orden con unas caricias que les daban con bastones (sonríe complacido)”.

 

Las “caricias” a que se refiere el cardenal dejaron en las multitudinarias movilizaciones sociales de Chile, hasta el 21 de noviembre pasado, 23 muertos y 2,200 heridos, sin contar detenidos, desaparecidos, asesinatos con tortura de manifestantes y la cacería a dirigentes que siempre acontece en el tiempo contra los lideres tras los levantamientos civiles por mejora en las condiciones económicas, políticas y humanas.

 

Así mismo, recientemente en Colombia en cinco días de protesta hubo al menos tres muertos y decenas de heridos y detenidos, y en Bolivia, desde el pasado 11 de noviembre a la fecha, tras el “golpe suave” y militar contra el presidente Evo Morales, se ha confirmado 32 muertos y cientos de heridos por la violencia de los cuerpos de seguridad contra la ciudadanía que reclama el retorno del orden constitucional.

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