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A junio de 2019, recogiendo datos desde el 2002, la Empresa de Energía Electrica (ENEE), acumula pérdidas de 63,817 millones de lempiras, que a pesar de la “entrada en acción” de los sectores pudientes del país que pactaron en octubre pasado un programa integral para solventar la crisis, las cifras siguen en aumento.

 

 

Redacción Central / EL LIBERTADOR

 

Tegucigalpa. Desde el 2002 hasta junio de 2019, la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), acumula pérdidas de 63,817 millones de lempiras. En ese lapso de tiempo, han sido diez los funcionarios que buscaron una solución al problema energético, que en la actualidad es un agravante que podría finiquitar a la actual administración.

 

Las irregularidades de la ENEE lograron un hecho casi histórico en el país, ya que para tratar el tema a la mayoría de los sectores sociales se sentaron a definir una solución, la única “mancha” en este diálogo, fue la imagen de la reelección presidencial y la no presencia del pueblo.

 

Sentados el gobernante Juan Hernández, sus funcionarios, empresa privada, productores de energía y banca privada, se firmó el acuerdo “histórico” para la solución integral a la ENEE que aún no llega.

 

Desde su formación en 1957 por la Junta Militar de Gobierno, la ENEE presentó problemas hasta 1994, nueve años después del inicio de operaciones en la Central Hidroeléctrica Francisco Morazán, “El Cajón”.    No había capacidad para pagar la deuda y por las influencias políticas no se ajustó las tarifas.

 

La estatal postergó inversiones de generación y los racionamientos empezaron en gran parte del país. El acuerdo firmado en octubre, vendría a revisar todos los contratos de la empresa, además de refinanciar la deuda, mejorar la calidad del servicio y centrarse en la eficiencia energética.

   

Según la Comisión Económica Para América Latina (CEPAL), el periodo de mejor promedio de eficiencia se centró entre el 2000 y 2002, bajo la administración de José Arriaga Yacamán. Posteriormente, con el ascenso de Ricardo Maduro a la presidencia y por una política económica dirigida a cumplirle al Fondo Monetario Internacional (FMI), el principal aporte del entonces gerente, Ángelo Bottazzi, fue la expansión de la capacidad con las plantas: Choloma III y Pavana III.

 

En el periodo 2002-2005, las pérdidas acumuladas de la ENEE, pasaron de 426 millones a 4,231 millones de lempiras, tal situación presentó problemas al presidente Manuel Zelaya, quien en 2008 nombró como secretaria asesora de Energía y gerente de la ENEE a Rixi Moncada, logrando que las pérdidas técnicas de la empresa pasaran de 21.5 por ciento a 20.8 por ciento, gracias a la colaboración con Petrocaribe.

 

Tras su destitución con el golpe de Estado, el dictador Roberto Micheletti nombró a Jacobo Da Costa, en una administración donde se aprobó proyectos de energía renovable y debido a la crisis social y política, se denunció “sabotajes”. Poco después, cuando toma el Poder, Porfirio Lobo en 2010, las irregularidades siguieron, provocando la renuncia de Roberto Martínez Lozano.

 

Asumió Emil Hawit y con su administración que duró 30 meses, se caracterizó por ser la más larga en comparación a los ocho años anteriores. Al final, renunció por marcados problemas de salud, la presión fue insoportable.

 

Para 2014, Juan Hernández llegó a Casa Presidencial, nombrando a Roberto Ordoñez como gerente general, éste fue removido a INSEP, siendo sustituido por el “verdugo”, Jesús Mejía, quien a inicios de 2019 daría la insólita noticia, la ENEE había quebrado.

 

El pasado 2 de agosto, Mejía renunció oficialmente a su puesto: “Lo siento pero no puedo ser parte de la privatización de la ENEE ni del despido masivo de sus trabajadores, hasta aca los acompaño, gracias a tod@s los que me apoyaron en su momento”, se lee en su tuit de despedida.

 

En Junio de 2017, Mejía fue denunciado por abuso de autoridad tras el despido de unos mil empleados de la ENEE que en 2018 ganaron la demanda y fueron restituidos y pagados todos sus derechos laborales en el lapso en que eran “non gratos” para Mejía quien ahora sólo está interesado en trabajar para la cuarta victoria electoral del Partido Nacional.

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