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No hay datos precisos del total de jóvenes y adolescentes que al momento de quitarles la vida eran pasantes de educación media y universitaria, sin embargo, datos oficiales registran 1,522 crímenes entre 2010 y 2016, hay pocos datos de 2017, año del fraude electoral y brutal represión social; en 2018 se reportaron 30 homicidios de estudiantes.

 

(Gráfica) La niña estudiante del capitalino Instituto Central “Vicente Cáceres”, 13 años, Soad Nicole Ham Bustillo, fue hallada dentro un saco, torturada y estrangulada, el 25 de marzo de 2015, días después de participar activamente en una protesta exigiendo al gobierno asumiera su responsabilidad de mejorar la calidad de centros educativos.

 

Un alto porcentaje de los estudiantes víctimas han aparecido en sacos o bolsas plásticas, amarrados con sogas o envueltas en sábanas, según las autoridades policiales y de investigación, el objetivo de los victimarios es infundir el pánico.

 

 

Redacción Central / EL LIBERTADOR

 

Tegucigalpa. “Pudieron ser los próximos presidentes del país. Lamentablemente esta vorágine de violencia y criminalidad les ha segado su vida”, criticó Migdonia Ayestas, cuando en su condición de directora presentó el año pasado el último informe del Observatorio Nacional de la Violencia (ONV) de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

 

Los jóvenes hondureños, en particular estudiantes en formación media y universitaria han estado al frente de la movilización ciudadana en la última década de acentuada inestabilidad social, sobre todo, a partir del golpe de Estado el 28 de junio de 2009, y de permanente y mayor protesta contra el régimen del Partido Nacional luego de las elecciones de 2013, y de crisis humanitaria y militarización de la sociedad tras el público fraude electoral de noviembre de 2017.

 

Al menos 1,522 estudiantes de todos los grados educativos murieron en Honduras de manera violenta entre enero de 2010 y marzo de 2018, informó el Observatorio de la Violencia de la UNAH. 802 eran adolescentes que representan el 52,6 por ciento cursaban nivel medio, 343 víctimas (22.5 por ciento) no fue posible determinar su nivel educativo, indico la directora Ayestas. En esa ocasión detalló que del total de los estudiantes fallecidos 226 cursaban el nivel superior (universitarios) y 151 de educación primaria.

 

De los 226 universitarios asesinados, 121 eran de la UNAH, que durante la presentación de ese informe de crimen hondureño fueron recordados por decenas de alumnos de la institución con una vela y la exigencia a las autoridades del país de esclarecer los crímenes y castigar a los autores materiales e intelectuales, aspiración hasta hoy en espera en cada una de las familias que extrañan a sus hijos, cuyas muertes siguen en el limbo de la impunidad.

 

El informe destaca además que “de los homicidios de estudiantes universitarios, el 77.9 por ciento eran hombres y el 22,1 mujeres” y que el grupo más vulnerable para ambos sexos es el de jóvenes entre los 20 y 29 años.

 

Según la unidad de registro de la UNAH, los universitarios que murieron desde 2010 a marzo de 2018 pertenecían a 37 carreras de éstas las más afectadas fueron: Medicina, Derecho, Informática, Pedagogía, Ingeniería, Enfermería, Psicología, Odontología y Periodismo.

 

El estudio subraya que “la niñez y la juventud son los principales activos de la sociedad” y que  “en Honduras ser joven es el principal factor de riesgo para ser víctima de la violencia”, flagelo que desde 2010 a marzo de 2018 dejó 26. 714 muertes violentas.

 

Las investigaciones revelan que las muertes violentas de menores estudiantes observan el mismo patrón y son provocadas por heridas con instrumentos corto-punzantes, armas de fuego y asfixia por estrangulamiento.

 

Un alto porcentaje de las víctimas han aparecido en sacos o bolsas plásticas, amarrados con sogas o envueltas en sábanas, según las autoridades policiales y de investigación, el objetivo de los victimarios es infundir el pánico. De acuerdo al Observatorio, el 96 por ciento de asesinatos de estudiantes siguen en impunidad.

 

Durante 2017 se incrementó el número de muertes de estudiantes y sin realizar profundas investigaciones, la policía y los cuerpos de investigación han responsabilizado a las maras y pandillas, sin embargo, los organismos de derechos humanos responsabilizan a escuadrones de la muerte que operan con total impunidad y disponen de los medios para someter a los jóvenes sin que puedan evitar huir de la muerte.

 

En Honduras, del total de la población, más del 50 por ciento son personas jóvenes, eso implica que la juventud es el mejor y mayor activo de la sociedad hondureña. No obstante, distintos sectores han afirmado por distintos medios que ser joven hondureño es “altísimo factor de riesgo”.

Comentarios  

0 #1 Mercedes Oliva 13-06-2019 12:05
Honduras necesita un cambio urgente la situación del país es alarmante, no hay medicina en los hospitales una educación totalmente descuidada, no hay seguridad ciudadana tampoco tenemos seguridad alimentaria, la violación a los derechos humanos es constante, violación y manipulación de las leyes de leyes a su conveniencia. Por esto y más #FueraJOH
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