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Desde hace una década, a Periódico EL LIBERTADOR se le prohíbe ingresar a instituciones públicas, Casa de Gobierno, Congreso Nacional, etc, hace poco no se le dejó entrar a la construcción del Centro Cívico. Y, entendemos, no desean que este periódico traslade información a la sociedad hondureña. 

 

Sin embargo, esta mañana fue el colmo, tres guardias de la empresa de Seguridad CNK, impidieron el ingreso a periodistas de EL LIBERTADOR a las instalaciones del Hospital Escuela Universitario (HEU), donde nos apersonamos para dar cobertura a un evento para el que fuimos invitados por la “Fundación Chito y Nena kafie”.

 

El reportero tuvo que insistir, con identificación de este periódico en mano, tres veces para ser escuchado por los guardias, quienes por ley deben estar al tanto de cada actividad dentro del centro asistencial; sin embargo, los tres sujetos se negaron a permitir el quehacer periodístico de este rotativo.

 

 

 

Redacción Central / EL LIBERTADOR

 

Tegucigalpa. Guardias de Seguridad de la empresa CNK, negaron hoy la entrada a reporteros de EL LIBERTADOR a las instalaciones del Hospital Escuela Universitario (HEU) de esta ciudad. Este rotativo se apersonó al centro asistencial para dar cobertura a la firma del convenio entre las autoridades del Hospital con la “Fundación Chito y Nena Kafie”.

 

Las instituciones antes mencionadas, celebrarían un tratado para instalar el proyecto “La Cajita de Nena”, un programa que consiste en la donación de una caja con insumos básicos para el cuidado de la madre y bebé en los primeros días de su nacimiento.

 

En ese contexto, EL LIBERTADOR que recibió la invitación para dar cobertura al evento, se movilizó hacia el HEU y a eso de las 10:45 de la mañana el equipo de prensa se estacionó a escasos metros del portón de entrada a la Sala de Emergencias del centro asistencial.

 

El reportero intentó ingresar por ese sector, ya que era el más próximo para entrar; sin embargo, un guardia de CNK impidió el acceso y notificó que la prensa entra sólo por el portón número 1, ubicado frente al semáforo del bulevar Suyapa a varios metros de la entrada a urgencias.

 

Aunque con objeción, por un protocolo absurdo si se toma en cuenta que esa zona es concurrida por periodistas de la “nota roja”, accedimos a cumplirlo y nos trasladamos a la entrada señalada. Unos metros antes, en otra entrada del hospital se consultó a otro guardia si podíamos ingresar por allí, éste confirmó que no así que avanzamos hasta el portón indicado.

 

Llegado a ese punto, donde tres guardias custodiaban la entrada y salida de personas, esperamos a que un paciente con documentos médicos entrara para notificar al guardia la visita de este periódico. Con la identificación de EL LIBERTADOR, el reportero explicó sobre la visita, el guardia le ignoró.

 

Acto seguido, el periodista dio un paso al lado para permitir el ingreso de otra persona con documentos médicos, y por segunda ocasión pidió entrar al HEU para asistir al evento, el guardia volvió a ignorarle y empezó a hablar por su radio comunicador.

 

En ese instante, una empleada de aseo del hospital entró; por tercera y última vez, el reportero exigió ingresar, y volviendo a ser ignorado, éste reclamó a los tres guardias que en caso de cumplir su trabajo de una forma profesional, deberían haber estado al tanto del evento para permitir acceder a periodistas.

 

Luego de una discusión con los tres guardias, que se posicionaron en el portón para bloquearlo, el comunicador cerró el portón metálico y ante el malestar de verse impedido su ejercicio periodístico, dejando reclamos de indignación ante varios testigos, optó por desistir de entrar al Centro Asistencial.

 

Esta historia, no es aislada de los problemas que viven los hondureños que visitan el HEU, de hecho, es común ver cómo el altanerismo de los guardias impide que los ciudadanos reciban atención médica, otros esperan por horas hasta poder ingresar y algunos familiares se resignan a esperar en la calle, a pesar que el Hospital construyó una sala de espera al interior del muro periférico.

 

Desde hace varios años, las autoridades del Hospital, se han vuelto meticulosas para el ingreso de periodistas, quizás tratando de evitar que los comunicadores expongan la decadencia del edificio y la precaria condición en la que son atendidos los pacientes.

 

Además, CNK inició funciones en agosto de 2018, también es la encargada de brindar seguridad en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), donde también se registró un incidente contra una estudiante de Periodismo.

 

La futura profesional de la información, y colaboradora de Avispa Midia, Nancy García, fue agredida por el ahora exempleado, Selvin Antonio Moncada, luego que en su función de comunicadora social grabara en video la acusación de un menor que vende cacahuates, quien deshumanizadamente fue golpeado por el guardia al intentar ingresar a la UNAH, donde se prohibió la venta ambulante.

 

Cabe destacar, que en este centro asistencial, Televicentro, Canal 36, HCH y Canal 11, son los únicos medios que tienen total libertad para ingresar al Hospital. Este tipo de situaciones no son ajenas para EL LIBERTADOR, periódico que también ha sido vetado de Casa Presidencial, Congreso Nacional y en la mayoría de instancias públicas del Gobierno de Honduras.

 

Recientemente, guardias del Congreso Nacional, tampoco permitieron la cobertura de otro evento, ya que para entrar a un despacho fuera de las instalaciones del parlamento, exigieron acreditación que este periódico no tiene. También, en enero pasado, la guardia presidencial de Juan Hernández, no nos dejó pasar a una entrevista con empresarios, a pesar de estar invitados a una conferencia de prensa en el complejo tecnológico de Altia “Smart City”.  

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