En Honduras protestar contra las decisiones del régimen, se ha convertido en una tendencia irreversible, en ese sentido, en las últimas dos semanas, los hondureños han protestado por diferentes situaciones, desde cancelación de visita conyugal, hasta la reactivación de las marchas de las antorchas.

 

 

 

Redacción Central / EL LIBERTADOR 

 

 

Tegucigalpa. El descontento popular sigue en Honduras. Los ciudadanos salen a las calles para reclamar cada que les vulneran los derechos. Y en 2019, la tendencia sigue.

 

Ayer, un grupo de mujeres, en el norte de Honduras, han protestado en contra de las autoridades del Instituto Nacional Penitenciario (INP), luego de que se ordenara cancelar las visitas conyugales.

 

El pasado jueves 14 de febrero, un reo apuñaló a su pareja sentimental en una visita de esta modalidad, la joven, cuyo nombre aún se ha omitido revelar, como medida de seguridad, es atendida en el Hospital Escuela Universitario.

 

De acuerdo al reporte médico, la fémina fue herida en varios puntos vitales, siendo esta la razón por la que el INP cancelara las visitas conyugales. Aunque, los familiares de los reos, vienen alegando vulneración de derechos desde enero, exigiendo la destitución de las autoridades del INP.

 

Por otro lado, en Islas de la Bahía, los pobladores de Roatán, más precisamente del sector de Constellation Bay, han protestado hoy por la protección de los arrecifes de colar, ya que están siendo afectados por el desembarco de los grandes cruceros turísticos.

 

En ese contexto, los isleños han dejado claro que no se oponen al turismo, sino que lo que piden es buscar una alternativa para no dañar la vida marítima en la zona. El arrecife de colar de la zona, es uno de los más importantes del continente.

 

Éste funciona como una barrera natural, contra la erosión y los embates de las olas, además de que es el habitat de cientos de especies de moluscos, peces y corales. También son fuentes de químicos naturales para el tratamiento de enfermedades y vitales para la pesca artesanal. 

 

Además, el 11 de febrero, en la aldea de Yaguacire, ubicada en la salida sur de Tegucigalpa, los vecinos realizaron una toma de carretera que fue fragmentada por la Policía Nacional y su característica represión violenta.

 

Los pobladores de esa zona, exigieron la pavimentación de la calle principal de la aldea, que desde hace dos años, fue una promesa de la Alcaldía de la Capital.

 

Según los pobladores el alcalde, Nasry Asfura, al final solo envió la maquinaria para ampliar la calle, pero nunca se concretó lo prometido, por esa razón se tomaron la carretera que conduce al sur del país causando un fuerte embotellamiento a tempranas horas.

 

Luego de varios minutos, la Policía despejó a los indignados ciudadanos con los característicos gases tóxicos, afectando también a los dueños de vehículos varados en el lugar.        

 

En el marco de protestas y movilizaciones, el pasado viernes, un grupo de ciudadanos de varios sectores, iniciaron a reactivar las marchas de las antorchas, que en 2015, fueron claves para que el régimen, a medias, instalara un órgano internacional para investigar emblemáticos casos de corrupción.

 

Este viernes 22 de febrero, nuevamente el grupo se movilizará en Tegucigalpa con antorchas, encontrándose en las afueras de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

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