A partir de ahora, “Tony” Hernández, sentenciado en marzo pasado por narcotráfico y hermano del gobernante hondureño, vivirá hasta el final de su vida un estricto orden militar en el Complejo Correccional Federal de máxima seguridad “Victorville” en el condado de San Bernardino, California, prisión a la que fue trasladado y donde compartirá con reos de “alta peligrosidad”. Las condiciones estrictas en esa prisión, son una tortura, por eso varios indocumentados se han “quebrado” y pedido la “autodeportación”.  

 

En su nuevo domicilio, deberá despertar a las 5:30 de la mañana, dos horas más tarde –siguiendo técnica de batallón en estiramiento de sábana y orden de almohada— debe tener lista su cama de un solo colchón y aseada su celda, sólo tiene una hora para desayunar y no podrá interactuar con reos de otras celdas estando al interior de la unidad.

 

 

Redacción Central / EL LIBERTADOR

 

Tegucigalpa. Las tardes de ferias hípicas y música grupera del occidente hondureño, montando sementales “pura sangre”, domados en equitación por especialistas extranjeros, son un amargo recuerdo para el excongresista Juan Antonio “Tony” Hernández, preso desde el 31 de mayo cuando fue detenido en el aeropuerto de Miami y sentenciado por narcotráfico el 30 de marzo de este 2021 a cadena perpetua más 30 años.

 

El hermano del gobernante hondureño, Juan Hernández, que ahora mismo tiene 42 años, pasará el resto de sus días en una prisión de máxima seguridad por conspirar en el envío de droga a Estados Unidos, conspiración en posesión de armas con el objetivo de proteger cargamentos de droga, tenencia de armas y dispositivos con alto poder destructivo, y finalmente falso testimonio, por tratar de engañar a los agentes federales.

 

De acuerdo con el portal de noticias, Pro Honduras Network, “Tony” ya fue trasladado a la prisión de máxima seguridad donde cumplirá su condena, dejando atrás su estancia de más de tres años en el Centro Correccional de Manhattan, donde compartió con el excapo mexicano, Joaquín “el Chapo” Guzmán, y otros criminales de alta peligrosidad.

 

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El nuevo “domicilio” del hondureño será el Complejo Correccional Federal de Victorville (FCC Victorville), ubicado en el Estado de California, con jurisdicción del condado de San Bernandino, a poco más de 140 kilómetros al noreste de la ciudad de Los Ángeles y a unos 245 kilómetros suroeste del imponente desierto Mojave.

 

Allí compartirá con otros “narco criminales”, presos políticos acusados de terrorismo e incluso migrantes, según ha trascendido en reportes de prensa estadounidense, las condiciones estrictas en esa prisión, son una tortura, por eso varios indocumentados se han “quebrado” y pedido la “autodeportación”.  

 

Según indagación de EL LIBERTADOR, el FCC Victorville, está compuesto por “United States Penitentiary Victorville” (USP Victorville) y la “Federal Correctional Institution Victorville” (FCI Victorville), ambas construidas en 2002 por el grupo “Crosby” con un costo total de 211 millones de dólares (más de 5,000 millones de lempiras al tipo de cambio actual).

 

De acuerdo con la empresa constructora el USP Victorville tiene capacidad para 986 camas, pero información del Buró de Prisiones Federales de EE.UU., señala que actualmente alberga a 996 reclusos; en tanto, el FCI Victorville se edificó para 960 camas, no obstante, en la actualidad aloja a 1,157 prisioneros: 925 en el FCI –que sería el módulo de alta seguridad– y 235 “presos en el campo”.

 

Cabe destacar que este complejo penitenciario, se rige bajo un estricto orden militar, pues cada reo debe acatar estrictamente las reglas para cada “unidad vivienda” –módulos de división–, por ejemplo, las luces se encienden a las 5:30 de la mañana y se apagan a las 10:00 de la noche, durante el periodo de oscuridad, las lavanderías no están en uso.  

 

Por otro lado, se prohíbe las visitas entre celdas y entre las unidades de vivienda, sólo los reclusos asignados a equipos de trabajo tienen permitido entrar a los módulos siempre y cuando tengan un “pase de trabajo” ya que cualquier ingreso no autorizado será castigado con acción disciplinada, de hecho, tampoco podrán acceder o “pasar el rato” en ninguno de los pasillos que dan al patio o el patio mismo de una unidad a la que no estén asignados.

 

Relacionado al aseo, los reos son los encargados de mantener limpias sus celdas, “los pisos se barrerán y trapearán todos los días, prestando mucha atención a las áreas debajo de las camas y debajo de los casilleros”. La misma regla para las paredes con el objetivo de eliminar manchas y, sobre todo, vigilar que las esquinas no haya telarañas 

 

“No se permiten cortinas para ventanas en ningún momento. Las camas estarán bien hechas, tendidas al estilo militar, siendo la manta la tapa superior; la manta adicional estará cuidadosamente doblada al pie de la cama y no quedará nada tirado en la cama o colgando de los postes de la cama o del marco”.

 

Según el manual de la prisión, a las 7:30 de la mañana todas las camas –de un solo colchón– deben estar arregladas, sólo en fines de semana y días festivos se permite que la cama esté hecha cuando el recluso despierte.

 

En total, el manual contiene más de 70 páginas con normas y reglas que “Tony” deberá cumplir estrictamente, incluso con lo relacionado a la vestimenta, usando adecuadamente el uniforme carcelario (zapatos, camisas, pantalones) de lunes a viernes de 7:30 de la mañana a 4:00 de la tarde: con las camisas por dentro antes de salir de cualquier unidad de vivienda, además que sus posesiones en la celda son limitadas para evitar incendios provocados. 

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