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En el vídeo consta la agresión, indicó el camarógrafo y Silva contó que antes de encender la cámara,  preguntó al policía por qué tomaba fotos de los vehículos en los que llevarían a los jóvenes y  respondió, “dejá de joder”.

 

Redacción Central / EL LIBERTADOR

 

Tegucigalpa. Un policía de análisis, de apellido Coello, tiró una manotada a la cámara de vídeo del reportero, Giovanni Sierra, cuando él, junto al corresponsal de Globo TV, Cesar Silva, le insistían con varias preguntas.

Silva y Sierra iban detrás del policía al sorprenderlo tomando fotografías de periodistas, defensores de derechos humanos y dirigentes estudiantiles de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH). Silva le consultaba si él había ingresado la noche anterior, sigilosamente, al centro de estudios mientras los universitarios realizaban una toma.

Este incidente en perjuicio de los dos periodistas ocurrió el domingo 19 de julio durante el desalojo de los estudiantes de la UNAH que mantenían la toma de las instalaciones porque denuncian que autoridades les han negado su derecho a la participación en los procesos académicos y que son víctima de criminalización por ejercer su derecho a la protesta.

Además del personal de C-Libre, en la misma escena había cobras, jueces, comandantes policiales y el portavoz policial, comisionado Leonel Sauceda, que presenciaron la reacción del policía. Cuando Coello tiró la manotada, Sauceda intervino y lo llevaron hacia un vehículo policial.

Sauceda justificó que es un compañero policía que hace un trabajo de inteligencia de investigación criminal. Fue hostigado por los periodistas y en ningún momento agredió a nadie, hay que decir la verdad, sugirió el subcomisionado Sauceda. Por su parte, Sierra relató que tras el golpe, su cámara se apagó y pensó que estaba en mal estado, pero luego de unos minutos volvió a funcionar.

En el vídeo consta la agresión, indicó Sierra. Silva contó que antes de encender la cámara, le preguntó al policía por qué tomaba fotos de los vehículos en los que llevarían a los jóvenes y el policía le respondió, “dejá de joder”.

“Anoche (el sábado) por el portón del Polideportivo, ingresaron tres policías armados y amenazaron a tres jóvenes con sus armas, les dijeron ‘esta mierda viene fuego y ustedes no van a aguantar’, se cambiaron los uniformes de la vigilancia privada de la UNAH y eran dos más además de Coello”, dijo Silva.

C-Libre presenció la acción y si bien, el policía pudo sentirse incómodo porque lo estaban grabando, su actuación contradice la Ley Orgánica de la Policía, las normas éticas del funcionario público, pues en su cargo como funcionario público, representante de un cuerpo armado del Estado.

Un policía que recibe su pago de los impuestos de todos y todas y que porta armas estatales, debe tener entrenamiento para mantener equilibrio y una adecuada salud mental ante la presión y debe estar consciente que como servidor público su deber es actuar adecuadamente ante la auscultación que los medios de comunicación tienen derecho a hacer de la gestión estatal.

Además, lejos de negar un error, los representantes de la Secretaría de Seguridad deben mostrarse anuentes a profesionalizar cada día el rol de la Policía Nacional y el respeto a la libertad de expresión. Varios policías han sido enjuiciados en el país por destruir equipos periodísticos y luego han pedido disculpas públicas mediante procesos de conciliación judicial. (C-Libre). 

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