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“La Oficina de la Alta Comisionada Michelle Bachelet ha señalado que los defensores y defensoras de derechos humanos en el continente americano afrontan riesgos cada vez más graves como resultado de sus legítimas actividades, por lo cual insta a los Estados a que fortalezcan las medidas de protección y prevención para abordar rápidamente esta situación de deterioro”.

 

 

María Soledad Pazo

Representante Residente de OACNUDH

EL LIBERTADOR

 

Tegucigalpa. El 10 de diciembre se celebra a nivel mundial el Día de los Derechos Humanos, coincidiendo con la fecha en que la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Declaración Universal de Derechos Humanos, en 1948.

 

Este año, el Día de los Derechos Humanos marca el 70 aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos, un documento histórico que proclamó los derechos inalienables inherentes a todos los seres humanos, sin importar su raza, color, religión, sexo, idioma, opiniones políticas o de otra índole, origen nacional o social, propiedad, lugar de nacimiento, orientación sexual e identidad de género, ni ninguna otra condición.

 

La Declaración, cuyo borrador redactaron representantes provenientes de distintos contextos jurídicos y culturales de todo el mundo, expone valores universales y un ideal común para todos los pueblos y naciones. Para empezar, establece que todas las personas tienen la misma dignidad y el mismo valor. Con el paso del tiempo este instrumento declarativo, ha adquirido esa fuerza ineludible, convirtiéndose en la base para el desarrollo de un sistema universal de protección de derechos humanos.

 

Setenta años después del hito histórico de su adopción, con la práctica de los Estados, la Declaración Universal de Derechos Humanos, se ha convertido en un instrumento de carácter obligatorio, para que los Estados garanticen las libertades, igualdad, el respeto a la dignidad y derechos para todas las personas que viven en sus territorios.

 

Sin embargo, aún con destacables avances a nivel mundial se continúa con significativos retos, como el flagelo de la desigualdad, la discriminación, la situación de riesgo en la que viven muchos defensores y defensoras de los derechos humanos en el mundo, quienes se ven afectados a diario con mensajes de odio, intolerancia, campañas de desprestigio, llegando en muchos casos a situaciones de criminalización. A esto se suma el clamor de muchas personas por una justicia que les permita vivir y gozar de sus derechos más elementales.

 

La Oficina de la Alta Comisionada Michelle Bachelet ha señalado que los defensores y defensoras de derechos humanos en el continente americano afrontan riesgos cada vez más graves como resultado de sus legítimas actividades, por lo cual insta a los Estados a que fortalezcan las medidas de protección y prevención para abordar rápidamente esta situación de deterioro.

 

El enfoque preventivo y de protección en las políticas públicas dirigida a  los defensores y las defensoras resulta esencial, pues cada día cientos de millones de individuos, a nivel mundial, todavía son víctimas directas o indirectas de alguna forma de discriminación, que incluso ponen en riesgo su vida.

 

Reconocer la labor de las personas defensoras de derechos humanos y el papel fundamental que cumplen al señalar las fallas y los beneficios en las políticas y medidas actuales y futuras es esencial para evitar la criminalización. 

 

La Declaración nos fortalece a todos y todas y los principios que recoge son tan relevantes en la actualidad como lo fueron en 1948. En el marco de esta celebración, la Alta Comisionada Bachelet recuerda: “Porque la seguridad humana es indivisible. Nuestro mundo está interconectado.

 

Todos estamos conectados. Las crisis, los conflictos y la miseria generan repercusiones negativas. Y, como nos recuerda la Declaración Universal: son la justicia y la dignidad las que sostienen el desarrollo, para toda la humanidad. Son la justicia y la igualdad las que propician la paz”.

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