El gobernante Juan Hernández anunció un subsidio en energía eléctrica; sin embargo, dio visto bueno a más cargas económicas a la población, la devaluación sigue, los combustibles no dejan de crecer y además se imponen tasas “abusivas y absurdas”, la última, una nueva placa de matrícula vehicular.

 

En 2016 se calculó que estaban registrados 1.4 millón vehículos y, hasta noviembre de 2017 hubo un aumento de 498,123 automotores, o sea, un total de 1.9 millones en el periodo 2016-2017, que al multiplicarlo por el costo de la matrícula, dejó al Estado más de 950 millones de lempiras en ganancias.

 

 

 

Redacción Central / EL LIBERTADOR

 

Tegucigalpa. La emergencia climática en Honduras no trajo sólo llanto a los hondureños con los casi 8,000 damnificados y unas 800 casas convertidas en lodo por las inundaciones y derrumbes en varios puntos del país. La alerta roja sigue, y no por condiciones climáticas, sino más bien por los nuevos trancazos que “rematan” una economía y una población mayoritaria ya sin signos vitales.

 

El domingo anterior, cuando aún seguía la preocupación por los dos sistemas de baja presión que provocaron desastres en todo el territorio nacional, el Gobierno lanzó el acostumbrado aumento en el precio de los productos derivados del petróleo.

 

Precisamente, la Secretaría de Energía anunció que los nuevos precios superaban los 100 lempiras por galón en combustible superior, mientras que el regular pasó a costar 95 lempiras, el diésel 89, y el gas LPG vehicular 51.43 lempiras; por otro lado, el gas LPG de uso doméstico, ha tenido un aumento de 35 lempiras, esto al mes de septiembre.

 

El pasado martes, el gobernante Juan Hernández, anunció que se iba a “refundar el sistema eléctrico”, al tiempo de asegurar un bono a los ciudadanos que consuman en promedio mensual hasta 300 kilovatios hora, según el mandatario, el 80 por ciento de los abonados será beneficiado.

 

Ayer miércoles, el Gobierno pactó con el sector privado liberar el mercado eléctrico, de ese modo, cualquier empresa privada que genere energía eléctrica, podrá ofrecer el servicio al Estado o a entes privados, convirtiendo a la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), en un competidor más.

 

Sin embargo, el gerente de la ENEE, Jesús Mejía, aseguró este día que en enero de 2019, la estatal cerrará operaciones y dará paso a tres nuevas empresas, que serán las que van a regir el sistema eléctrico, es decir, privatizar lo que queda de público de la energética.

 

En cuanto al subsidio que promete la presidencia, es nulo. Esto en comparación a todas las cargas que constantemente alteran el bienestar económico de la familia hondureña, para el caso, el aumento de precios de los alimentos y servicios que, al libre albedrío imponen comerciantes abusivos, que actúan con impunidad ante la existente Fiscalía del Consumidor y demás autoridades que desinteresadas en las legislaciones de Pesas y Medidas y tampoco exigen cálculos que justifiquen las permanentes alzas de precios.

 

Así se suma también el gobierno local, por ejemplo, en julio pasado, la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC), aprobó un “abusivo” aumento a la Tasa Vehicular. En Honduras, en cada ejercicio fiscal, entre más viejo es un carro se le aplica más impuestos como si cada año fuese más nuevo.

 

Esta carga es irracional, ya que por ejemplo, una camioneta de 2001, (17 años de uso) en 2017 pagó 1,270 lempiras por tasa municipal, pero este año incrementó a 3,130; o sea, una alza de la tasa en 146.5 por ciento que, al sumarle la tasa vehicular de 2,200 lempiras, el dueño debe pagar un total de 5,330 lempiras.

 

Sumado a eso, la población debe pagar anualmente la matrícula de su vehículo, y aunque no se aumentó para 2018, Hernández, a través del Instituto de la Propiedad (IP), avisó de una nueva placa. Para obtenerla, los hondureños deberán pagar 500 lempiras sin excepciones, es decir, que si tiene intacta su matrícula, igual debe volver a pagar el monto.

 

En julio pasado, el IP generó más de 365 millones de lempiras, según la jefa de recaudación, Bessy Alvarado “se superó la meta que para este mes andaba en 345 millones”. Estimaciones de esta institución, aspiran a recaudar más de 2,300 millones de lempiras al cierre de 2018.

 

Según estimaciones, para 2016 se calculó que estaban registrados más de 1.4 millones de vehículos, y en el periodo 2016 a noviembre de 2017, se encontró un aumento de 498,123 automotores; es decir que cerca de 1.9 millones, que al multiplicar por el costo de la matrícula, deja al Estado más de 950 millones de lempiras en ganancias.

 

Las autoridades explicaron que la nueva placa es parte de una modernización del sistema de registro, donde se incluirá una en modo de calcomanía con “chip inteligente”, éste contendrá información del dueño del vehículo. Para los hondureños, no es más que otro trancazo de 500 lempiras, al menos.

 

Por otro lado, la devaluación de la moneda sigue y no para, según proyecciones del Banco Central de Honduras (BCH) un dólar equivaldrá a 25 lempiras al cierre de 2018. Y esto implica que los consumidores necesitan más lempiras para comprar lo mismo o menos por la especulación de precios que nadie controla en el mercado nacional de bienes y servicios. 

 

Para rematar, no se puede obviar el golpe que fue el aumento a la tarifa del Transporte Público, luego de que en julio se paralizara ese sector, con apoyo de la población, se aumentó un lempira, con la promesa de dar un descuento especial a estudiantes y personas de la tercera edad, quedó en el discurso.

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