El 25 de julio el Periodismo hondureño celebra el día del camarógrafo y fotógrafo, oficios indispensables en la labor de los medios de comunicación. Son los compañeros que en su faena invisible y concentrada miran el horror o la alegría, captan la luz e inmovilizan el tiempo para que lo sepa la sociedad.

 

En conmemoración a su trabajo se registra al menos 15 agresiones desde 2017 y lo que va de 2018, según C-Libre. Por otro lado, el dilema de la “Ley Mordaza” pende sobre el gremio de la comunicación, aunque el presidente del CPH, Dagoberto Rodríguez, dijo a este periódico que el Congreso tramita la derogación y “solo falta la publicación del decreto de derogatoria”.

 

 

 

Redacción Central / EL LIBERTADOR

 

Tegucigalpa. Por segundo año consecutivo, los reporteros gráficos hondureños “celebran” su fecha con la ley mordaza activa, y ante la zozobra diaria de ser reprimidos y arrestados en cualquier manifestación social.

 

En Honduras el 25 de julio se celebra el día del camarógrafo y fotógrafo, elementos indispensables en la labor periodística. No obstante, no todo es alegría, ya que la “Ley Mordaza” sigue vigente y el lunes pasado, el autoritarismo atentó nuevamente al quehacer informativo.

 

Un grupo de policías antimotines, apresó al camarógrafo del canal 11, Engel Padilla, quien documentaba el desalojo de la vía tomada por transportistas en la colonia San Miguel de Tegucigalpa. Según el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos (Cofadeh), Padilla fue golpeado por los agentes al momento de su captura.

 

El comunicador fue rodeado por varios oficiales, quienes le despojaron de su equipo gráfico y lo trasladaron a una jefatura de la Policía. A eso de las 7:00 de la tarde, Padilla fue liberado y enviado a Medicina Forense para un chequeo, según lo confirmó su colega fotógrafo César Fuentes.

 

Ejercer el Periodismo en Honduras, no es fácil, organismos internacionales de derechos humanos han manifestado que el país es uno de los más peligrosos para ejercer la comunicación y el activismo social. Prueba de ello, es que según datos de EL LIBERTADOR, hasta octubre de 2017 han sido asesinadas 68 personas vinculadas a la prensa.

 

El 90 por ciento de los casos se registraron durante la crisis política del golpe de Estado en 2009, donde los más expuestos han sido los periodistas alternativos y comunicadores sociales que ejercen en medios comunitarios, según lo confirmó el Comité por la Libre Expresión (C-Libre).

 

Además, según los organismos protectores de derechos humanos, la mayoría de estos casos de violencia contra periodistas, son perpetrados por fuerzas del Estado. A esto se suma la “Ley Mordaza”, que fue aprobada por el Congreso Nacional  y entró en vigencia el 28 de octubre de 2017, tras su publicación en el diario oficial “La Gaceta”.

 

La ley comprende el artículo 335-B, del Código Penal, que transforma el ejercicio periodístico en un “acto terrorista”: Quien públicamente o a través de medios de comunicación o difusión destinados al público hiciere apología enaltecimiento o justificación del delito de terrorismo o de quienes hayan participado en su ejecución o, incitare a otro u a otros a cometer terrorismo o financiamiento de éste, debe ser sancionado con pena de cuatro a ocho  años de prisión”.

 

Según el presidente del Colegio de Periodistas de Honduras (CPH), Dagoberto Rodríguez, la derogación de la ley “está en marcha, solo falta la publicación del decreto de derogatoria”.

 

Agregó que “eso me informaron en el Congreso, la derogación del 335-B esta firme, solo había que hacerle una enmienda y sigue el trámite de promulgación, sanción y publicación de la ley”.    

 

Por si fuera poco, durante la reciente crisis política de las elecciones del pasado 26 de noviembre, y que aún sigue activa, se retomó la represión contra medios de comunicación, ya que en múltiples manifestaciones, los oficiales de Policía evitaban a cualquier costo que los camarógrafos documentaran la brutal represión.

 

De acuerdo a los datos de C-Libre, en 2017 y lo que va de 2018, se documentaron 15 agresiones contra plasman los que hacen Periodismo mediante cámara fotográfica y de video, ocho de estos ocurrieron en Tegucigalpa.

 

Esta característica de obstaculización del Periodismo, se ha registrado en varias protestas, incluso antes de las elecciones cuando el norte del país se levantó en contra del cobro de peajes, donde los reporteros eran despojados de su equipo y de sus identificaciones.

 

En la represión del 1 de mayo, donde los policías no dejaron culminar la marcha tradicional de los trabajadores, hasta un corresponsal internacional experimentó lo que significa ser periodista en Honduras, así quedó expuesto en un video que publicó el portal de denuncias “Noti Bomba”.

 

A pesar de los mensajes de felicitación y “cariño” de las principales figuras del régimen, las acciones hablan por sí solas. Hasta la fecha, más del 90 por ciento de los crímenes contra el gremio, siguen impunes.

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