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Después de su exitosa gira por EE.UU., ahora la Cantora hondureña, Karla Lara, ha llegado con gran suceso a Europa, donde se presentará en varios países; nuestra embajadora de la cultura nacional y activista de derechos humanos cuenta al mundo con su música y su discurso los sueños y las luchas de nuestro pueblo.

 

“Otra vez, gracias a EL LIBERTADOR por preguntarme en qué ando y porque le debo la columna ‘Reflexiones Antipatriarcales’ desde donde también aportamos a este medio de comunicación libertario y liberador, comprometido no solo con sus lectoras y lectores, sino con un pueblo que despierta”: Karla.

 

Redacción Central / EL LIBERTADOR

 

España. “Seguimos Girando...”, ahora por Europa ha dicho a este periódico la Cantora hondureña Karla Lara.- Esta vez la gira "13 Colores de la Resistencia" lleva el nombre del libro de la escritora feminista y hondureña, Melissa Cardoza; esta obra fue la que llevaron con Karla a una gira por Estados Unidos el año pasado y, ahora, las tiene girando por Europa donde en este mes actuarán en España, Alemania, Italia y otros.

 

“Melissa y yo tenemos un tiempo coincidiendo en nuestro trabajo creativo feminista y ese hermoso libro traducido al inglés por Matt Ginsgberg Jackle y ahora al italiano por Alba Marconi y la nueva edición que hiciera del mismo la organización política “Entre Pueblos” con trabajo en buena parte del Estado español y con sede en Barcelona, nos ha vuelto a juntar en esta forma de presentar parte de mi trabajo musical del ultimo disco ‘Cuando las Palabras’ y las historias de ‘13 Colores de la Resistencia hondureña’, en una puesta en escena en la que combinamos nuestras palabras y nuestros cantos para hacer memoria y homenaje a nuestra compañera Berta Cáceres”, ha explicado Karla a EL LIBERTADOR.

 

Y exalta el activismo social así: “estamos en este otro lado del charco cantando y contando de lo que pasa en Honduras, denunciamos las constantes violaciones que en el marco de nuestras luchas suceden, nombramos la dignidad de los pueblos organizados que sostienen campamentos dignos, declaraciones de autonomía territorial, vidas, sueños y acciones que por adelantado confirman que queremos vivir de otra forma, que lo estamos intentando porque nos lo merecemos”.

 

Cuenta a EL LIBERTADOR que los eventos suelen ser en salas pequeñas, algún centro cultural, algún espacio social recuperado, una librería, una plaza y, sobre todo, gente organizada, ya sea la que ha sido expulsada de nuestro país y que allá busca otras formas de sostener su identidad junto a su derecho humano a existir, trabajar y decidir en el lugar que  habita.

 

Así vamos encontrando esa enorme comunidad hondureña –narra— que se organiza en Plataformas, en comités de solidaridad y que de manera difícil, “como nos pasa en Honduras, intenta construir alianzas con otras organizaciones de Europa que también emprenden luchas contra el racismo, por las libertades a decidir sobre nuestros cuerpos, contra los proyectos de acaparamiento de tierras y que como en muchas partes del mundo enfrentan al modelo depredador capitalista, patriarcal y racista”.

 

Karla explica que en esa oportunidad de compartir, “vamos intentado reconocer nuestras diferencias pero, sobre todo, nuestras similitudes como pueblos y vamos políticamente construyendo una narrativa que deje en claro que la prosperidad del pensamiento occidental está basado en el empobrecimiento de nuestros pueblos que luchan por sostener identidad, ancestralidad y espiritualidad originaria”.

 

Rememora que extrañan todo con Melissa, “los frijolitos y la convivencia cotidiana que dejamos, de este lado del mundo donde tenemos 8 horas adelante, escuchamos el noticiero de Radio Progreso cuando allá son las 6 de la mañana y acá las 2 de la tarde, trasnochamos al tiempo en que allá apenas comienza a oscurecer y buscamos las formas que la virtualidad nos ofrece para saber de las compas y los compas que conforman nuestros vínculos, la familia, la nuclear y la que ampliamos en las calles de nuestros sueños libertarios”.

 

“Compartimos fotos y anécdotas de un lugar que siempre nos parece magnificente, enorme, porque todo tiene otro tamaño, los metros oscuros y profundos que acá también sacrificaron la tierra y la penetraron irrespetuosamente en nombre de un progreso que nos parece gélido, ajeno y de alguna forma triste”, describe la artista hondureña algunos pasajes citadinos.

 

Cuando Karla y Melissa se paran en el escenario no intentan representar a nadie, sino ser dos que forman parte de un pueblo en resistencia, andan la fuerza de todas las mujeres que hacen la toma y las tortillas, los comunicados, las huelgas, las convocatorias y la limpieza del campamento y lo ponen desde la mirada “que nuestros feminismos nos enseñan para visibilizar lo invisibilizado históricamente y para poner en valor lo que el patriarcado minimiza de nuestro aporte al valor del cuidado de la vida, armonizando todo lo que alcanzamos que debe ser poco para lo que de verdad se necesita, pero mucho para lo que nuestros cantos y cuentos nos permitan”.

 

“Otra vez, gracias a EL LIBERTADOR por preguntarme en qué ando y porque le debo la columna de ‘Reflexiones Antipatriarcales’ desde donde también aportamos a este medio de comunicación libertario y liberador, comprometido no solo con sus lectoras y lectores, sino con un pueblo que despierta, que poco lee, pero mucho nos enseña a leer de otra forma porque sus enseñanzas tienen la diversidad que nuestra precariedad nos ha hecho resignificar”.

 

Y afirma, “agradecida siempre, feminista siempre, soñadora siempre y viajera ojalá que ya no tanto, porque de verdad que nada compensa el calor de nuestro trópico, el verdor de nuestras montañas, el sol incansable que nos agobia y el amor y la lucha que allá nos cobija”.

Comentarios  

0 #1 Patty 22-06-2018 15:14
Linda labor, gracias Karla Lara y al Libertador!!!
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