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Durante 30 años, la política económica en Honduras sólo ha servido para que una casta empresarial acumulara más capital, con devaluación del lempira, perdón de impuestos y otros beneficios, ¿qué pasó?, se dijo que ese castigo sería compensado con más inversión y empleos, salud y educación de primera, etc, ¡mintieron!, la pobreza colocó al país entre los más desiguales, mortíferos y tristes del mundo. ¡Inhabitable!

 

 

EDITORIAL

 

El sistema ¡se agotó! 

 

La palabrería de Peter Fleming, director de la Unidad de Transformación del Plan Honduras 20/20, recuerda el rezo novenario de un modelo y lenguaje agotados que, hace 28 años, aquí empezaron a vender personajes con mayor academia neoliberal, de estirpe empresarial y con original acento extranjero. Así eran los “Chicago Boys” en 1990. Ese venenoso humor negro metieron como promesa de abundancia en Honduras, entre otros, Ramón Medina Luna, Luis Cosenza y Ricardo Maduro Joest, aquel que nació en Panamá el 20 de abril de 1946 y fue electo presidente hondureño por orden imperial. Ya días este país es botadero internacional.

 

Fleming sufre con la obra del maestro de la gestión y de la competitividad, Michael Porter, la ignorancia teórica que muchos izquierdistas con Marx, lectura de cotorras, repiten ¿Y la innovación?, no ven que los mercados y las revoluciones son siempre particulares, cada país es único, con factores concretos propios.

 

En Honduras es viable especializar la producción, el problema es la banca que aplaude el consumo irracional de bagatelas, pero no hay fondos para educación, ni capital barato de inversión para nuevas y más empresas que multipliquen el aparato productivo nacional. Así no hay ni habrá empleo nuevo.

 

Olvídense los soñadores de economía de mercado de la cadena de valor, de la estrategia y la ventaja comparativa; un día supo esa verdad un locuaz más sólido que Fleming, el fideísta y actual embajador en España, Norman García, discípulo notable de Medina Luna; amaba tanto el “Diamante de Porter” y “Las Cinco Fuerzas” que hace veinte años trajo al propio Porter a que diera una conferencia magistral en San Pedro Sula.

 

Aquí nunca ocurrió el milagro económico como Milton Friedman llamó a Chile, en cambio, sí, el país terminó militarizado, y no por colosas transnacionales que para extraer las riquezas forjan dictaduras duras como la de Pinochet. Aquí fue por inestabilidad política, elecciones sucias y por mercenarios de EE.UU. instalados para derrocar gobiernos populares vecinos.

 

Sobre los hechos, el modelo económico basado en principios de economía liberal de Friedman, en Honduras lo mató en el vientre la falta de ética pública, no hubo élite política con visión patria y de largo plazo, que pensara en el bien común; la acción delictiva del Gobierno ha sido el disfrute familiar con sus partidarios, se pasó de pronto del descaro de mandatos regidos por mediocracia a la cleptocracia. Funcionarios indiferentes y malos mudaron a perversos y ladrones. Depravación absoluta. En el colapso, el poder judicial enterró los restos que quedaban del esquema político y económico en 2009.

 

La política económica de las últimas tres décadas, salvo cierto reacomodo en el lapso 2006-2010, ha sido malintencionada contra el pueblo. Cuando el sistema hablaba de “derrame de la economía”, se refería a medidas en política fiscal, monetaria, cambiaria y crediticia que, por un tiempo, sacrificaría al hondureño para que los empresarios fuesen competitivos en el exterior.

 

La idea sólo sirvió para que acumularan más capital, por ejemplo con devaluación del lempira, perdón de impuestos y otros beneficios, ¿qué pasó?, se dijo que ese castigo sería compensado con más inversión y empleos, salud y educación de primera, etc, ¡mintieron!, la pobreza colocó al país entre los más desiguales, mortíferos y tristes del mundo. ¡Inhabitable! El incesto del gobierno y capitalistas decretó ley la humillación social. La privatización del Estado se hizo corrupción, consumió todo el modelo que no existió. La indecencia es norma. El caos ya está instalado, he ahí, tiempos de renovación se avecinan en Honduras.

 

Comentarios  

+1 #1 Emilio A. González 18-06-2018 13:25
En cualquier país del mundo, la mayor y mejor cualidad de un político debería ser el poder interpretar los tiempos de una sociedad. Por desgracia, en nuestro país los políticos se ocupan solamente en robar y asegurarse un futuro brillante...y cual cucaracha en medio del estiércol, ética y dignidad son palabras que desconocen en su totalidad.
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