Lo real es que las sombras son también laboriosas moscas del mal y los diez días van avanzados, a veces podemos aprender de la historia y no cometer los mismos errores. Al final sobre la guillotina penderá una cabeza. El juego ya comenzó, usted elige caballero.

 

Reflexión

EL LIBERTADOR

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Tegucigalpa. Sólo necesitó diez noches para cortar la cabeza al incorruptible. Caminó como la sombra en la penumbra, lo planeó como el sinuoso –reptación sutil— sin ver a los ojos al adversario, a su espalda, a hurtadillas revolvió el miedo en el corazón rojo de los débiles hasta que alcanzó su cometido de llevar a la guillotina a su rival, no porque quisiera matarlo, sino por miedo, miedo del que no estaba corrupto, de con quien no puede tranzar la mentira, terror del impoluto Robespierre.

 

Ni el increíble escritor Stefan Zweig, llega a explicar porqué Robespierre acudió una mañana al parlamento, sacó su manifiesto y no dio la orden de eliminar a Fouché, quizá el de manos limpias lo desestimó desde su altura moral, lo minimizó como un  simple delincuente en la rueda de la corrupción, lo cierto es que no lo hizo y que diez días después Fouché, no perdió la única oportunidad, lo asesinó.

 

Después de su discurso, el revolucionario se encerró a escribir un nuevo manifiesto, que nunca leería. El “Don Nadie” de Fouché tocó la puerta de cada parlamentario y les recordó que ante los ojos de alguien tan puro, todos corrían peligro, que la virtud es un estorbo que todo lo exagera hasta que convenció a los cercanos del partido para que traicionaran a su líder, les dijo que así “cesaría la persecución”.

 

La cobardía convertida en virtud en Fouché, siempre hizo que los tontos se expusieran adelante, él trabaja tras bambalinas, jamás aparece en la foto, avanzando cada hora, cada día, que lo ignoren es ideal, que lo menosprecien es su ambiente de crecimiento; se acercó a cada parlamentario, le recordó que tenía el vicio del juego, de los placeres con amantes, negocios que no soportan la mínima auditoria seria con el gobierno y, claro, entregó y aseguró dinero, no de él, sino a quien servía realmente: A la Corona.

 

Una similitud en el tiempo, los vicios y los valores son intemporales, Luis Zelaya debe entender que su lucha no es contra los “voceros” del partido Liberal, sino contra una estructura vernácula que supera el siglo, que en algún momento se torció y vinculado al partido Nacional, han destruido a los hondureños, que se reparten el presupuesto cada cuatro años en un simulacro de procesos democráticos, que han jugado con la voluntad del soberano y como juego de amigos han decidido el turno de la “party”, “primero vos vas a ser presidente, después yo, hay que hacer fila”.

 

No se trata de confrontar personas, sino un sistema podrido, con una red partidaria criminal que no dejará que una persona hable de dignidad o patriotismo, la explicación es siempre económica –y para algunos salvarse de la cárcel conservando el botín- una rápida lectura de las capturas a políticos con crimen organizado está en el bipartidismo ¿Se puede hablar de integridad con un psicópata?, buena suerte.

 

Pero ¿Quién dice que todo está perdido?, cuando Luis Zelaya estaba en campaña, en las encuestas las personas decían: “Me agrada, pero está en ese partido y eso me hace desconfiar”. Es cierto lo que dicen quienes lo adversan, el partido Liberal va en picada, pero esa no es su lucha, no fue Usted quien lo llevó donde está, sin embargo, tiene tres opciones aún. Rector, nadie tiene que recordarle la teoría de la locura.

 

La primera es desde ese mismo partido, convocar a todos los liberales y que voten, ¿Están de acuerdo con el nuevo liberalismo?, ¿Quién debe dirigir el partido?, ¿Quién debe ser expulsado?, no se puede aspirar a gobernar un país, sino se gobierna un partido. Deje que los liberales tomen las decisiones que consideren convenientes.

 

La segunda opción es más fácil. Si el profesor abandona ese instituto político ¿Quién pierde más?, los grandes políticos han sido grandes porque han creído en el pueblo, tiene el tiempo, la experiencia para iniciar un nuevo proyecto un verdadero liberalismo social, integral y sin fantasmas que amarren las decisiones que se debe tomar.

 

La tercera (no recomendada), es seguir en la estructura, peleando con los viejos y destrozados molimos que mueven el partido Liberal, esperando lo que todos sabemos que va a pasar, o lo expulsarán o lo enviarán al destierro. Lo real es que las sombras son también laboriosas moscas del mal y los diez días van avanzados, a veces podemos aprender de la historia y no cometer los mismos errores. Al final sobre la guillotina penderá una cabeza. El juego ya comenzó, Usted elige Caballero.

Comentarios  

0 #2 Emilio González 16-04-2018 20:47
Desgraciadamente luis zelaya carece y adolece de carisma, lo más importante y elemental que debe tener quien se dice ser un líder, de tal manera que su discurso siempre es vacío, inútil e intrascendente. Al fin de cuentas, es un cómplice ideal y un títere de las mafias que históricamente nos han estado robando nuestro país descaradamente.
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0 #1 FABIO LAGOS 15-04-2018 23:37
Genial
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