OEA ha respondido este día al gobierno de Hernández por su rechazo a la petición de la Secretaría General donde solicitó enviar un delegado para ejecutar una revisión de la crisis postelectoral en el país. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), apoya la iniciativa de la OEA.

El Secretario de la OEA, Luis Almagro fue acusado ayer por el gobierno hondureño de "provocar daños", sin rodeos, a través de sus destacados portavoces Ebal Díaz, Ricardo Álvarez, Antonio Rivera y Arturo Corrales acusan a Almagro de “injerencia” y “actos vandálicos” en Honduras.

 

Redacción Central / EL LIBERTADOR

 

Tegucigalpa. El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, envió una carta este jueves al Gobierno de Honduras después que rechazara la solicitud de enviar a un delegado internacional para ejecutar una revisión de la crisis postelectoral, entre otros, los asesinatos cometidos por militares contra civiles que protestaban en las calles alegando fraude para imponer la reelección de Hernández.

El número uno de la OEA recuerda a Hernández que hizo la petición el pasado 21 de diciembre a la Misión de Honduras ante la OEA, y después lo hizo pública vía Tuiter.- El régimen de Honduras rechazó ayer la petición de la Secretaría General y acusó a su titular, Luis Almagro, de provocar daños en el país a través de los mensajes de Twitter, catalogados por el Estado hondureño como carentes de "formalidad".

Incluso, los funcionarios hondureños, Ebal Díaz, Ricardo Álvarez, Antonio Rivera y Arturo Corrales han acusado de injerencia a Almagro, que sin rodeos lo responsabilizan de los daños provocados por los miles de hondureños en resistencia civil contra la dictadura y el fraude electoral, que salieron a las calles a reclamar el triunfo de Salvador Nasralla por los indicios racionales de fraude en los comicios del pasado 26 de noviembre. Sin ambages, el gobierno hondureños a través de sus destacados portavoces acusan de vandalismo a Almagro.

En la carta de Almagro se asegura que la petición "era parte del esfuerzo para pacificar y detener las muertes, las que ascendían a 32, conforme a las denuncias contenidas en los anexos a la nota".

"Nadie ha hecho más por la paz y la estabilidad en Honduras desde nuestra primera misión en el 2015 que la Secretaría General de la OEA, eso consta al Gobierno y al pueblo hondureño", indica el documento de la Secretaría de la OEA.

En relación con la denuncia del Gobierno hondureño de que Luis Almagro, Secretario General de la OEA, presionó a la Misión de Observación Electoral (MOE), este negó tales extremos.

"Si han habido presiones sobre la MOE violando su independencia, ha sido por parte de los actores vinculados al Gobierno, tanto que la MOE en algún momento consideró la eventual presentación del informe en Washington por razones de seguridad", apunta el comunicado.

La OEA reafirmó como válidas las observaciones y conclusiones de la MOE y subrayó que "los contenidos de nuestras comunicaciones son posteriores a los informes".

Según los resultados electorales del país, el presidente Juan Orlando Hernández ganó los comicios con el 42.95 % de los votos, superando a su rival Salvador Nasralla, que alcanzó el 41.42 %.- El informe de la OEA establece que "no se podía determinar con certeza un ganador del proceso electoral".

La Secretaría General rechazó además que pretenda asumir funciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y establece que esperan que pronto se reciba a una delegación de esta estructura del Sistema Interamericano. La CIDH ha respaldado la iniciativa de la OEA en revisar la situación de derechos humanos en Honduras por las más de 30 personas asesinadas en las protestas ciudadanas. De esos crímenes, varios organismos nacionales e internacionales señalan a los cuerpos militares del gobierno.

Las responsabilidades que surgen de las irregularidades señaladas en los dos informes preliminares de la MOE, así como del informe definitivo (...) son claras en cuanto a las irregularidades comprobadas", continúa señalando el texto.

La carta, firmada por Almagro, duramente criticado por el Gobierno hondureño por sus mensajes informales "que han causado daño" al país, concluye con la premisa de que buscaban un "diálogo incluyente y paz, justicia para todos los hondureños, la eliminación de la pobreza y desarrollo económico para Honduras".

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