En 2020 el diagnóstico de la economía hondureña es de muerte.- Tras el golpe de Estado de 2009 todo colapsa once años después; a esta hora, los indicadores están lejísimo de la sanidad creciente de entonces, un ejemplo, en 2020 la inversión extranjera directa en el país sumó 323 millones de dólares, nada menos que 70% abajo de los 1,100 millones de dólares que atrajo en 2008, el récord histórico más alto.  


Tras el golpe del domingo 28 de junio, en seis meses se marchó el 50 por ciento de la inversión extranjera, en diciembre de 2009 cayó a 509 millones de dólares, el daño de los golpistas está hecho; en 2008, Honduras era en América Central el segundo destino de la inversión extranjera y el primero en crecimiento de atracción. Levantarse exige reingeniería del gobierno, anular corrupción y pobreza, estabilidad política y social. 

 

 

Redacción Central / EL LIBERTADOR

 

Tegucigalpa. Da lástima el monto de 323 millones de dólares por Inversión Extranjera Directa (IED) que en 2020 registró Honduras, según ha confirmado la máxima autoridad monetaria, que preside Wilfredo Cerrato. En verdad, esa cifra es humo puro, del total, 265 millones son reinversión de ganancias de empresas, no es dinero nuevo, y los restantes 58 millones son obligaciones financieras con socios y accionistas, en conclusión, no entró un cinco al país.  

 

Al contrario, entre lenguaje técnico maquillado queda claro que en lugar de ingreso de inversión a la economía nacional, lo que sí hubo el año pasado es fuga de capitales, la breve información del Banco Central de Honduras (BCH) indica que la industria manufacturera (maquila) registró una salida neta de capital de 134.3 millones de dólares por el financiamiento otorgado a filiales externas y la amortización de deudas de torrefactores de café con sus inversionistas.

 

Además, el informe oficial revela la caída de inversión internacional en el país, de Europa se registró un flujo negativo de 62.2 millones de dólares, debido a que estos fondos fueron reorientados en créditos concedidos a filiales de empresas exportadoras de materias primas agrícolas con capitales extranjeros de Suiza y Alemania.

 

Igualmente ocurrió con 15,7 millones de dólares de Asia y Oceanía, que en vez de dejarlos en Honduras, los concedieron en préstamos a sus compañías agrícolas en otras naciones, es decir, reinvirtieron sus utilidades obtenidas en el país en sus filiales de industria manufacturera, construcción y maquila proveniente de Singapur, China y Sri Lanka.

 

Y el informe del BCH detalla el dato clave: “La mayoría de los flujos fue reinversión de utilidades (265.1 millones de dólares), seguido de derechos y obligaciones financieras de empresas de inversión directa con sus contrapartes y socios extranjeros (76 millones) y acciones y participaciones de capital (17.6 millones)”.

 

Sí por daño económico se debiera sentenciar a los enemigos de un pueblo –en efecto así se interpreta los efectos de su vandalismo— los golpistas deben llevarse al patíbulo. En 2008, por primera vez en la historia de la economía hondureña, se lograron 1,100 millones dólares por concepto de Inversión Extranjera Directa; en 1990 la cantidad tal vez llegaba a 50 millones de dólares; en 2002 sumó 175 millones de dólares y en 2020 se ubicó en la cifra de allá en 1993 cuando el BCH contabilizó de manera efectiva el ingreso de 52 millones de dólares.

 

En 2008, Honduras era en Centroamérica el segundo destino en la región de la inversión extranjera y el primero en crecimiento de captación, 12 años después, en 2020, el clima de inversión nacional sólo atrae “empresarios” del patio y foráneos que forman enormes fortunas con empresas públicas y privadas mediante contratos y legislaciones de avaricia, o crecen al compás de las remesas de obreros hondureños en el extranjero o se meten a negocios bajo regímenes especiales (maquilas y otros) con perdón de todo impuesto por 20 y 40 años.

 

El análisis del BCH “Flujos de Inversión Extranjera Directa en Honduras Año 2007 y Expectativas para el Año 2008”, revela la tragedia actual de la economía, entre 2006 y 2007, el ingreso de inversión extranjera aumentó en 255.2 millones de dólares en términos absolutos (37.8%), al recibir inversiones por valor de 674.1 millones de dólares en 2006 frente a 929.3 millones de dólares de 2007, siendo ésta cifra anual la más alta registrada por Honduras en el período 20002007.

 

De esta forma, en aquel mejor clima de país de hace trece años el Banco Central escribió: “La IED se ha convertido en una de las principales fuentes de recursos externos, al financiar en promedio durante el período analizado, 1.1 veces el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos, ya que únicamente en el año 2005, se alcanzó la mayor cobertura al financiar la cuenta corriente en 2.1 veces”.

 

El déficit en cuenta corriente resulta de que las importaciones en Honduras superan por mucho las exportaciones por el pobre tejido empresarial que produzca para vender en el mercado internacional en provecho de todos los privilegios que hace 30 años gozan los exportadores en el contexto neoliberal que a la par ha dañado al pueblo; en 2019 ese déficit fue de 8,700 millones de dólares en función que las importaciones del país fueron de 11,832 millones de dólares y las exportaciones apenas lograron la cifra miserable de 3,111 millones.

 

El informe de IED es elaborado anualmente por la Sección de Balanza de Pagos (SBP) del BCH con base en la información estadística recopilada principalmente por medio de encuestas económicas, que se solicitan a empresas privadas de las distintas actividades económicas, así como a las que están bajo el régimen de Zonas Libres (ZOLI), dentro de las que se encuentran las que producen los bienes para transformación (Maquila).

 

Dentro de la región centroamericana, expone el informe del BCH 2007-2008, Honduras recibió el 17.8% del total de los flujos de IED para 2007, porcentaje menor en 4.7% en comparación al registrado en 2006 (22.5%). Honduras era ahí el tercer país de América Central en crecimiento en este rubro, al recibir flujos por valor de 929.3 millones de dólares, no obstante este monto es menor a lo ingresado en Costa Rica que ocupó el primer lugar al recibir 1,889 millones de dólares (36.2% del total).

 

En ese periodo, El Salvador mostró un crecimiento importante al captar 1,526.0 millones de dólares, en comparación a los 219 millones recibidos en 2006 (29.2% del total), que lo colocó como el segundo país de Centroamérica en captar la mayor IED, pero el primer país en términos decrecimientos relativos.

 

Finalmente, Guatemala y Nicaragua fueron los países que mostraron menor recepción de capitales de IED en la región, obteniendo en 2007 las cantidades de 536.0 y 335.0 millones, de manera respectiva. En el plazo 2000-2007, los ingresos de IED hacia la economía hondureña registraron un promedio de 514.2 millones de dólares, colocando al país en el segundo lugar en la región centroamericana en atracción de capitales externos; sin embargo en 2008 superó los 1,100 millones que lo situaron en línea de crecimiento ascendente en el istmo. Y luego, el golpe de Estado en 2009 tiró a la basura todo el esfuerzo de décadas, hasta este día.

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