Los 128 “honorables” del Congreso aprendieron a legislar en mayor comodidad; comparado con otros parlamentos del mundo que hace meses volvieron a sesión presencial, el hondureño destaca por el temor al virus. Y es que tanto importan para la vida pública que no existe fecha de su regreso al edificio del Poder Legislativo.

 

El miedo es grande, aunque desaparece los fines de semana, días de campaña electoral, y eso demuestra que no han querido trabajar aunque en promedio sólo lo hacen por 130 días al año, desde principio de 2020 basta con la reunión virtual que sólo sirve para dar “trancazos” a un debate.

 

 

Redacción Central / EL LIBERTADOR

 

Tegucigalpa. Un vaso de Coca-Cola con cuatro cubos de hielo, o de otra bebida, la tortilla con frijoles a la par y la gorra semi levantada; suena de fondo “el 5” o el que habla como quiere, se mezcla el bullicio de los cipotes jugando y el “honorable” sobre esforzándose en su ardua labor, yace frente al monitor con camisa casual, sandalias y calzoneta, porque en 2020 le declaró la guerra al saco y la corbata. Así está ya días la pandémica legislación del Congreso Honduras.

 
El Covid-19 lo cambió todo y los Gobiernos del mundo se han tenido que reinventar para poder salvar la vida a su pueblo, el ejemplo de eso lo ha dado Nueva Zelanda que por su acertada gestión declaró estar libre del virus desde octubre de 2020 y su aparato público funciona sin asuetos obligados.

 

Otros gobiernos desordenados como el de Honduras, van para el año entre confinamiento y muertes virales, entre compras de “emergencia” y los cascarones que ha dejado la corrupción en malos insumos y falta de equipos que postergan y acentúan la crisis sanitaria.

 

El 12 de marzo próximo se cumplirá un año desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el nuevo Coronavirus como pandemia, por su arribo a varios países y su inevitable extensión por todo el globo terráqueo.

 

Desde entonces, varios parlamentos del mundo están trabajando con métodos mixtos entre presencial y virtual o totalmente retornaron con presencia física, sobre todo de países industrializados, mientras en Honduras los “honorables diputados” siguen con miedo al contagio y mantienen la cuestionada modalidad virtual para evitar contagios. Sin embargo, sus actividades políticas y mítines de cara a las elecciones de marzo, se les observa campantes sin medidas de bioseguridad, violando las disposiciones del Censo Nacional Electoral (CNE).

 

La pauta en la región, la pone México, el Congreso de la Unión (gráfica) formado por la Cámara de Diputados de México y el Senado, que en total lo integran 628 personas, decretó reuniones virtuales a finales de marzo pasado que duraron hasta septiembre cuando anunciaron el retorno al Palacio San Lázaro, no ejercieron votaciones de quórum, sino que definieron equipos para que presentaran leyes una vez estuvieran en actividad presencial.

 

En estas nuevas sesiones se adaptó el modelo “semipresencial” con 129 diputados en San Lázaro y el resto conectado de forma virtual; con esta modalidad los mexicanos únicamente trabajaron en reformas profundas a su Constitución y programas con fin social. De hecho, sus proyectos más destacados fue reforzar el Sistema de Salud con presupuesto y eliminar el fuero presidencial, ya no hay mandatarios intocables en tierra Azteca.

 

Mientras, la Cámara de Representantes de Estados Unidos, cuyas reuniones se celebran en el Capitolio, una vez terminado el receso el 20 de abril de 2020, comenzó a programar reuniones presenciales. Debido a que el presidente tiene autonomía en materia económica, el Congreso colaboró con planes estratégicos a futuro.

 

El 3 de enero de 2021 el “nuevo” Congreso, que acompañará a la administración del Presidente Electo, Joe Biden, comenzó a reunirse sólo con un porcentaje del total de diputados, definiendo que Nancy Pelosi repita como jefa de la Cámara de Representantes.

 

Por su parte, el parlamento francés creó una plataforma exclusiva “Tixeo” para videoconferencias. Mantuvo reuniones una vez por semana pero envió a sus legisladores a reuniones con ministros del país para trabajar en beneficio de los ciudadanos, además, giró estricta orden de publicar en la página de la Asamblea Nacional todos los documentos que se aprueban, con opciones de descarga.  

 

En tanto, el Congreso de los Diputados en España ha mantenido reuniones presenciales con el 5 por ciento del total de los 350 diputados actuales. La asistencia al parlamento exige cumplir con medidas de salubridad y por voto de 307 congresistas se adoptó la medida virtual con mecanismos y procedimientos establecidos para casos de maternidad y licencia. 

 

Y el prestigioso Parlamento Europeo, donde se acuerpa la Unión Europea (UE), no ha variado mucho con relación a los congresos del mundo pues también adoptó la medida virtual con un porcentaje bajo de sus representantes reunidos de forma presencial y, poco a poco, se ha ido reintegrando para celebrar reuniones presenciales con más legisladores, en septiembre pasado hubo coloquio en Bruselas, Bélgica.

 

El caso de Honduras es curioso y destaca por pereza. Desde antes que apareciera el Covid, por ley, los congresistas sólo se reúnen tres días en la semana, por tradición martes y jueves, excepto que la directiva anuncie cambios, eso significa que si se resta los feriados, la Semana Santa, “la Morazánica” y Navidad, al final los “padres de la patria” sólo trabajan unos 130 días en el año.

 

El 2 de abril de 2020, el pleno del Congreso, bajo Resolución No. 01-2020, al amparo dispuesto en el artículo 82 de la Ley Orgánica del Poder Legislativo, resolvió que todas las sesiones que involucre a legisladores pasarían a celebrarse de manera virtual. Una medida que adoptaron los parlamentos del mundo, con la variante que poco a poco se han ido reintegrando a sus “palacios” legislativos.

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