Cada 90 minutos muere un hondureño por Covid-19, y ya son 7,400 víctimas totales a la fecha, según la Asociación de Funerarias. Las autoridades permitieron las fiestas en navidad y año nuevo, se dio paso a una propagación masiva del virus y, si las salas de hospitales empiezan a liberarse es por los decesos y no por la contención.

 

 

Redacción Central / EL LIBERTADOR

 

Tegucigalpa. La crisis por la pandemia se agudiza mucho más, con la festividad decembrina se ha desencadenado más contagios del virus porque las autoridades dieron luz verde a la población para circular sin restricción y, de esa forma, “rescatar” la economía. El resultado fue predecible para los profesionales de la medicina que alertaron sobre el peligro.

 

Después de nochebuena los hospitales colapsaron y hoy, la Asociación de Funerarias de Honduras, ha informado que hasta la semana pasada, han registrado que ya son 7,400 hondureños los que han muerto por Covid-19, dato registrado al último corte hecho la semana pasada.

 

Así lo ha informado el presidente de ese órgano, Edwin Lanza, que reveló a EL LIBERTADOR que los departamentos con “alerta roja” por la pandemia son: Francisco Morazán, Cortés, Olancho, Copán, Ocotepeque y Santa Bárbara.

 

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Lanza ha sido enfático al mencionar que el régimen tiene muy difícil lograr dar baja a la curva y revertir la situación en el Sistema de Salud, porque las decisiones que ha tomado no toma en cuenta la opinión de instituciones ajenas a su administración.

 

“Yo pienso que se les escapó de las manos esta situación y difícilmente cualquier cosa la hará revertir, aparte de que están tomando decisiones unilaterales, no se hacen acompañar de las instituciones que se involucra en el proceso de prevención”, recalca.

 

Critica que la autoridad no está tomándoles en cuenta a pesar de que las funerarias también tienen un rol activo en el manejo de la pandemia y que mientras no se haga un trabajo conjunto no habrá un resultado positivo. Lanza ha mencionado que el Sistema Nacional de Gestión de Riesgos (Sinager), no ha realizado los procedimientos adecuados de sanitación desde hace más de seis meses.

 

Y en ese contexto destaca que son las funerarias las que se han encargado de del proceso de entierro conteniendo la enfermedad en las urbes pero en el interior del país el riesgo de contagio es excesivo porque “las personas están falleciendo y no se está dando el seguimiento adecuado para evitar que la enfermedad se siga propagando”.

 

Cabe destacar, que Sinager determinó anoche que son 3,180 fallecidos por Covid-19, en todo el territorio nacional, cifra que no es correcta para el dirigente de funerarias critica que esa cantidad no es ni la mitad de muertos que van en sus registros.

 

Por otro lado, manifestó que los hospitales no están funcionando de manera exhaustiva en los protocolos de bioseguridad, y que esto genera más casos de contaminaciones “al momento de dejar el cadáver se lo están entregando a las personas directamente y ellas no saben qué hacer”.

 

Agrega que en los hospitales únicamente se sigue el protocolo dictado para los restos a familiares y que estos, al no tener acompañamiento en bioseguridad para un entierro digno se los llevan para velarlos y en sus hogares “pueden contagiar por la manipulación de la bolsa del cadáver”.

                                         

En ese sentido, informa que es de suma importancia que se tome en cuenta a las funerarias como instituciones que pueden colaborar a revertir la crisis, ya que incluso han estado siguiendo instrucciones y protocolos dictados por la Organización Panamericana de Salud, para el tratamiento “post mortem” de infectados.

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