Los contagios por el Covid-19 superan los 108 mil 600 casos, más de 6 mil hondureños perdieron la vida y unos 600 mil puestos de trabajo se cerraron para siempre, pese a eso, el mandatario Juan Hernández parece olvidar que el virus sigue en el país; el “Estado de Sitio” sigue, aunque algunos compatriotas se aglutinan de fiesta en bares, hoteles y restaurantes.

 

 

Redacción Central / EL LIBERTADOR

 

Tegucigalpa. En la semana 38 de contagio, EL LIBERTADOR quiso conocer si las autoridades han aprendido la lección sobre el manejo del Covid-19, en vista que desde el pasado 3 de noviembre se permitió la circulación de todos dígitos, suspendiendo el confinamiento por la llegada de la tormenta tropical Eta, a la fecha el “libre tránsito” se mantiene vigente, pero también el “Estado de Sitio”.

 

Sobre el tema, este rotativo se puso en comunicación con el comisionado de Policía Nacional, Jaír Meza, pues como parte del Sistema Nacional de Gestión de Riesgos (Sinager), los uniformados son los encargados de inspeccionar y hacer cumplir con las medidas en decretos de emergencia aprobados en marzo pasado.

 

“El Estado de Emergencia sigue en vigencia, para impedir aglomeraciones y que los establecimientos o negocios nocturnos como bares y discotecas se mantengan sin operar… si quieren reabrir esos negocios, deberán hacer el pilotaje con la Secretaría de Trabajo”, dijo.

 

Para nadie es secreto que en algunas ciudades como el Distrito Central (Tegucigalpa y Comayagüela), el “toque de queda” es un chiste, es común ver fiestas en hoteles, restaurantes saturados y en bares suenan los últimos hits de “Bad Bunny”. En los barrios ya hay “potras” (partidos de fútbol).

 

En tanto, por calles y avenidas populosas de la capital, como el bulevar Morazán, se suele ver grupos de motociclistas sin poner atención a la bioseguridad, así como pequeños grupos de “bebedores sociales”, los únicos que respetan el “toque de queda” son los uniformados que dejaron de salvaguardar en las noches. Y en el día, Honduras ya pareció volver a la “vieja normalidad”.

 

Con relación a las restricciones, Meza mencionó que los responsables de los permisos han sido los alcaldes: “Esa medida se la dejaron al alcalde de cada municipio, es quien debe regular esas actividades”.

 

En tanto, los especialistas en Salud afirman que el paso de los ciclones expondrá a más casos de contagio del virus a los más de 80 mil hondureños que han sido llevados a refugios temporales, donde también corren el riesgo contraer enfermedades gastrointestinales, virales, dengue y hasta malaria en la zona norte.

 

Ayer, 1 de diciembre, Sinager oficializó 108,641 casos confirmados y 2,927 muertes a causa del Covid-19, a esta desalentadora situación se le suma que el 23 de noviembre se reconoció que la Secretaría de Salud, dirigida por la profesora Alba Consuelo Flores, no había registrado más de 3 mil muertes sólo en el la capital; y por su parte, la Asociación de Funerarias de Honduras registró al 14 de noviembre, 6,200 sepelios bajo el protocolo covid.

 

El panorama es sombrío pues si antes había pobreza, ahora será mayor por el cierre de empresas y los espantosos actos de corrupción como el de los siete “desechos móviles” supuestamente para pacientes contagiados con el virus, por los que Hernández pagó más de 1,200 millones de lempiras al pseudoempresario Axel López y de los que sólo uno está en funcionamiento a nueve meses de esa operación.

 

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Mientras, el personal de Salud se las ingenia para seguir en la primera línea para salvar la vida de los hondureños desde que se confirmaron los dos primeros casos de contagio, el 11 de marzo; dos días después el gobierno decretó Estado de Emergencia Sanitaria y restringió la circulación en todo el país por dígitos.

 

En tanto, en el sector educativo sufrió los efectos del confinamiento y de una política nociva para el desarrollo académico, en 2013, el gobierno nacionalista de Porfirio Lobo Sosa anunció que la Secretaría de Educación, por primera vez en una década, había cumplido con los 200 días clase que estipula la ley; y desde entonces su correligionario y sucesor, Juan Hernández, ha obligado el cumplimiento de esa disposición.

 

Sin embargo, el sistema educativo no ha sufrido una profunda transformación, al contrario, sigue siendo repetitivo y memorístico. Y aunque 2020 ha estado marcado por la emergencia del Covid-19 y el azote de dos ciclones al país, el gabinete Hernández ha superado los 200 días escolares, pero el confinamiento agudizó la inequidad en el sistema y el país, pues muchos estudiantes, docentes y familias hacen un esfuerzo titánico por acceder a la educación en línea.

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