Más de tres mil hondureños han retornado al país, sin embargo, aún existen pequeños grupos que prosiguen el exilio por Petén, una de las rutas más complicadas y peligrosas para salir de Guatemala, en vista que existen humedales, selvas y temperaturas asfixiantes.

 

 

Agencias / EL LIBERTADOR

 

Tegucigalpa. El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha celebrado que los más de tres mil migrantes hondureños que organizaron una nueva caravana en busca del “sueño americano”, desistieran de su intento después de ser frenados en Guatemala.

 

“Afortunadamente no se continúa con la caravana que viene de Honduras”, dijo López Obrador este lunes 5 de octubre, tras explicar que los gobiernos guatemalteco y hondureño “ayudaron a convencer” a las personas de retornar a su país de origen, según él porque “no hay condiciones sanitarias” para el avance hasta EEUU debido a la crisis del nuevo coronavirus.

 

Asimismo, el presidente mexicano ha considerado que tanto Guatemala como Honduras persuadieron a los miembros de la caravana de que “había que actuar de manera distinta”.

 

Sin embargo, medios internacionales en el lugar han compartido testimonios de los migrantes que denunciaron al mandatario guatemalteco, Alejandro Giammattei, de conminar a los conductores de camiones y autobuses, a fin de no transportar a los migrantes que no “portaran una prueba PCR para detectar el Covid-19 así como el permiso legal para viajar”.

 

Por su parte, López Obrador dijo el viernes anterior que existían “indicios” de que la caravana tenía una relación con la elección presidencial en EEUU, aunque no ofreció pruebas. “Es un asunto que yo creo tiene que ver con la elección en EEUU, no tengo todos los elementos, pero hay indicios de que esto se armó con ese propósito”, señaló.

 

Y luego que los migrantes cruzaron la frontera con Guatemala, el presidente Giammattei aseguró que 3,384 de los miembros de la caravana habían sido repatriados a Honduras, al tiempo que destacó que las Fuerzas Armadas pudieron “contener” la marcha, mientras que el mandatario hondureño, Juan Hernández, desplegó al Ejército en la frontera con el país centroamericano para evitar que más de sus compatriotas abandonaran el país por la crisis económica que han creado los escándalos de corrupción durante el manejo de la pandemia.

 

Al margen de eso, aún existen pequeños grupos de hondureños que prosiguen la cruzada y según reportes han tomado el camino por Petén, una de las rutas más complicadas y peligrosas para salir de Guatemala, en vista que existen humedales, selvas y temperaturas asfixiantes.

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