“Se deben deducir responsabilidades, no solamente a las autoridades de la Penitenciaría Central de Támara, sino a los integrantes del Instituto Nacional Penitenciario (INP)”, ha reaccionado el depurador de la Policía de Honduras, Omar Rivera.

Redacción Central / EL LIBERTADOR

 

Tegucigalpa. "Da la impresión que no se dan cuenta del enorme deber que tienen, pues actúan con desidia, sin ganas, sin mayúsculo interés y cuidado al ser responsables de la retención y custodia de toda persona detenida, en prisión preventiva o cumpliendo condena privativa de libertad".

 

Así reaccionó el depurador de la Policía de Honduras y dirigente de la sociedad civil, Omar Rivera, ante el anuncio oficial de la fuga de 22 reos miembros de la “pandilla 18” de la Penitenciaría Nacional Marco Aurelio Soto, ubicada en Támara Francisco Morazán, en la periferia norte de la capital hondureña.

 

El activo dirigente, que en la actualidad cumple el mandato del gobierno de limpiar el cuerpo policial, afirma que "si no fuese por el interés que directamente ha mostrado el Presidente de la República y el Consejo Nacional de Defensa y Seguridad, con esas iniciativas de construcción de El Pozo y La Tolva, a saber que sería hoy de esos privados de libertad de alta peligrosidad que estaban en las cárceles ordinarias del país; da la impresión que Juan Orlando, les está haciendo el trabajo, eso no es posible, pues así como van las cosas lo van a poner a cuidar las inmediaciones de las prisiones".

 

Y también exige que "se deben deducir responsabilidades, no solamente a las autoridades de la Penitenciaría Central de Támara, sino a los integrantes del Instituto Nacional Penitenciario (INP)".

 

FUNCIONARIOS “MUELAS”

 

Rivera que también funge como Coordinador de Advocacy e Incidencia de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), manifestó que "Honduras no está para tener funcionarios muelas (flojos); pusilanimidad de autoridades penitenciarias es repugnante".

 

"Si no pueden garantizar la gobernabilidad de los centros penitenciarios, si se les escapan los privados de libertad, mucho menos para esperar que vayan a cumplir los fines primordiales del Sistema Penitenciario de reeducar y reinsertar socialmente a las personas condenadas a penas y medidas de seguridad privativas de libertad".

 

El depurador además expresó que "el mandatario debe jalarles las orejas, llamarles la atención, reprenderlos, y si se determina que no dan el ancho, buscar a otros profesionales más capaces de enfrentar el reto de dirigir y reformar el sistema carcelario".

 

CÁRCEL DE MENORES

 

Rivera volvió a cuestionar la forma en que "ancestralmente" se ha venido administrando los centros de internamiento de menores en Honduras, de donde recientemente se fugaron 30 miembros de la mara “Los Chirizos” y la “pandilla 18”.

 

Recordó que en un informe, hecho público el año pasado por la ASJ, titulado “La situación de crisis de la niñez privada de libertad”, se denunció la “inexistencia de modelos especializados de atención” a los adolescentes internos, “la ausencia de recurso humano calificado” y una “cobertura limitada de servicios” en los centros de internamiento.

 

En el documento se precisa que las correccionales carecen de instalaciones adecuadas y seguras para el alojamiento de adolescentes en conflicto con la ley, impera el hacinamiento y no hay provisión adecuada de alimentos.

 

"Así es difícil rehabilitar, así es casi imposible reinsertar a estos jóvenes a la sociedad; hay que tomar cartas en el asunto", sentenció este día el activista social.

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