La crisis económica y sanitaria del Covid-19, producirá para 2021 la peor caída económica de la historia nacional, superando la provocada por la huelga bananera de 1954 y el golpe de Estado de 2009, sin embargo, los “líderes” evangélicos han pedido un bono que saldrá de los bolsillos del pueblo.

 

Redacción Central / EL LIBERTADOR

 

Tegucigalpa. Indignación nacional ha provocado el controversial comunicado emitido el pasado 10 de septiembre, por el presidente de la Confraternidad Evangélica de Honduras, el pastor Osvaldo Canales, donde anunció la entrega de un bono del Gobierno Hernández a los pastores evangélicos “de la tercera edad tras la emergencia por el Covid-19”.

 

En el texto, Canales afirma que Hernández aceptó dar entre 1,500 y 2 mil lempiras mensuales, a los pastores de la tercera edad de la Confraternidad Evangélica “por el arduo trabajo a la obra de Dios”, y agrega que han hecho la gestión debido al que sus templos llevan seis meses de estar cerrados, por lo que gestión “con el Gobierno de la República un patrocinio o bono de solidaridad (...) que creemos que será de mucha ayuda”.

 

“Si en su organización existen pastores de la tercera edad, ya sea en el área urbana y rural, enviar información a la secretaría de la Confraternidad Evangélica de Honduras (CEH) Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.”, finaliza el texto de esta agrupación, que tiene unos 400 miembros registrados no como personas naturales, sino como personas jurídicas que representan al 90 por ciento de las 14 mil iglesias evangélicas constituidas en Honduras.

 

MAGNATES DE FE

Al respecto, el ex fiscal general de la República, el abogado Edmundo Orellana, ha dicho que es una vergüenza que estos pastores hayan solicitado una jubilación sostenida con fondos del pueblo hondureño.

 

“Es vergonzoso que los pastores de la Iglesia Evangélica estén solicitando que su jubilación sea pagada con fondos públicos. No hay dinero en el país para poder financiar ese caprichito de los pastores… además, la mayoría de pastores viven como magnates, andan en carros de último modelo”, ha enfatizado Orellana.

 

“No se han entregado al país, sino a su fe. Que vayan al Injupemp (Instituto Nacional de Jubilaciones y Pensiones de los Empleados y Funcionarios del Poder Ejecutivo), que hagan el trámite y paguen las cuotas que les corresponde y cuando estén viejos ahí van a tener su recompensa, pero el Estado con sus impuestos no debe sostener la vejez de estos señores”, enfatizó el togado.

 

CAROS FAVORES

Y el máximo representante de la iglesia Católica en Honduras, el cardenal Óscar Andrés Rodríguez, ha aclarado que su iglesia no solicitó el bono para los sacerdotes. “No creo que sea por maldad pero a veces hay equívocos que hacen daño, nunca la iglesia Católica va a pedir ese tipo de cosas a ningún gobierno, porque la iglesia trasciende todos los gobiernos, no puede estar atada a una determinada administración, dijo.

 

De acuerdo con Rodríguez, los líderes religiosos deben conservar la libertad para anunciar, denunciar y buscar el bien común, y agregó: “hay favores que después pasan factura”.

 

Y el máximo líder católico sabe de qué habla. Aún se conversan las imágenes de aquel 4 de julio de 2009, cuando desde el púlpito y en cadena nacional, Rodríguez pidió al defenestrado Presidente Manuel Zelaya no volver al país, “para evitar un baño de sangre”. Un día después, Isis Obed Murillo fue asesinado por una bala militar, mientras millones de hondureños esperaban el retorno de Zelaya en el Aeropuerto Internacional Toncontín.

 

Un dato curioso es que desde diciembre de 2001, el ex presidente Carlos Flores designó al cardenal un sueldo de 100 mil lempiras mensuales del Presupuesto de la República, sin embargo, Zelaya le eliminó esa “bono” en su gobierno.

 

UN “GREMIO” EN CRISIS

Por su parte, la Conferencia Evangélica de las Asambleas de Dios en Honduras, con sede en San Pedro Sula (al norte del país), ha emitido un comunicado rechazando el subsidio presidencial porque “como iglesia tenemos un sistema económico, y es la iglesia local la responsable de velar y proveer para las necesidades de su parte”.

 

Han agregado que son una institución con integridad moral y espiritual, “nuestra conducta es incuestionable y no queremos ser señalados por los diferentes sectores del pueblo hondureño”.- Como Conferencia han rechazado el estipendio que dará Hernández, y aclaran que si algún pastor acepta será a título personal.

 

Al margen de eso, el pastor Canales ha insistido que están en condición de calamidad como supuestamente están los transportistas que también gozan de un bono, al asegurar que “lo que queremos es darle una ayuda al gremio así como lo han solicitado otros. No sé de qué se extrañan”.

 

A este clamor se ha sumado el pastor de la iglesia “Mi Viña”, Mario Tomás Barahona, al afirmar: “No hay que ser tan egoístas con este gremio que ha dado la vida por el pueblo hondureño”, dijo Barahona, el que pese a que tiene un historial político vinculado al Partido Nacional de Juan Hernández, en 2019 anunció la creación de un partido político con miras a creado un Estado “cristiano” con la derogación del artículo 77 de la Constitución, que prohíbe la participación de religiosos en la política.

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