Es un gesto de dignidad del hondureño, una bofetada y un adiós al indiferente y  derrochador gobierno Hernández.- Con venta de comidas, recolectas y mucho ingenio para buscar fondos, la comunidad de Olanchito, un municipio del norte del país, ha empezado la construcción de una sala de hospital Covid con 84 camas, el costo es de apenas 2.5 millones de lempiras, es decir, 195 millones menos que un “hospital móvil” de 91 camas.

 

El golpe de los “olanchitos” al Gobierno de Honduras provocó que el mundo, en medio de cientos de reportes de corrupción de la autoridad, conociera este pueblo del Aguán que ha dado escuela de cómo hacer las cosas y, de hecho, ya en Choluteca se empezó a hacer lo propio por un “mini hospital”.

 

En marzo pasado el Gobierno prometió 94 centros clínicos, recientemente el secretario de la presidencia, Ebal Díaz, dijo que éstos eran para después de la pandemia y resaltó que fue buena idea comprar “cascarones móviles”, porque sería ilusorio tener un hospital en meses, a pesar que en Wuhan lograron levantar uno en diez días, con menos dinero que el que dispone el régimen Hernández. 

 

 

Redacción Central / EL LIBERTADOR

 

Tegucigalpa. Olanchito da cátedra al Gobierno de Honduras de cómo debe hacerse el trabajo para salvar la vida de la gente.- El pueblo de este municipio se hartó de las mentiras, la corrupción y la negligencia de la autoridad en el manejo de la pandemia, y han dado un golpe de dignidad que resonó en el mundo, una pequeña comunidad del Valle del Aguán ha puesto de su propia bolsa para tener una moderna sala donde se atenderá a pacientes de Covid-19 y que después será para atención médica general.

 

Olanchito está ubicado a 295 kilómetros al norte del Distrito Central (Tegucigalpa y Comayagüela), capital hondureña, muy lejos de las promesas del gobernante Juan Hernández y el equipo de personas que hoy son investigadas por estafar al pueblo.

 

A sabiendas que la “ayuda” tardaría en llegar, si es que llegaba, la comunidad del Aguán puso manos a la obra y en cuestión de horas se dio luz verde para hacerse cargo del bienestar de su gente. La comisión presidida por Yadira Hoch, estuvo de acuerdo en que con 2.5 millones de lempiras el Hospital “Ánibal Murillo Escobar” tendría una moderna sala con capacidad para 84 camas.

 

Más allá de la iniciativa ciudadana ante la emergencia ¿qué tan grande es el impacto de los “olanchitos”?, pues vea usted, según el portal de transparencia de la Secretaría de Finanzas, Inversiones Estratégicas Honduras (Invest-H), compró los hospitales móviles de 91 camas por cerca de 197 millones de lempiras cada uno, una cifra notablemente inferior al valor que tendrá la sala de los “olanchitos” con casi la misma capacidad.

 

Acerca del tema, EL LIBERTADOR se entrevistó vía telefónica con doña Mirna del Carmen Orellana, residente de ese municipio, quien comenta con orgullo que: “Olanchito está dando una escuela, de un nuevo esfuerzo para sacar adelante la ciudad con tantos casos de coronavirus que hay”.

 

Doña Mirna explica que quienes forman la comisión de este proyecto comenzaron reuniones para conseguir fondos, y actualmente son varios actores de la comunidad que están colaborando, incluso desde pueblos aledaños al municipio de pobladores que residen en Estados Unidos.

 

“Se han organizado grupos en Miami que está haciendo actividades para mandar dinero, ya han recolectado una parte y la han enviado a la cuenta”, revela que en cuanto a los locales, la Asociación de Ganaderos ha hecho importantes donaciones, así también la Standard Fruit Company que se comprometió a poner el techo de aluzinc (láminas de aluminio).

 

“Desde la municipalidad se ha facilitado lo de las volquetas de tierra y otros materiales para hacer la mezcla de concreto y algunas personas están colaborando con la alimentación de los trabajadores de la sala, por ejemplo, hay un grupo que mandó dinero específicamente para la comida de los obreros”, afirma doña Mirna. 

 

Cabe mencionar que la comisión tiene representación de cada parte de la comunidad, quienes acordaron que el tesorero sea el padre Gilberto Chávez, pero también, hay otros líderes religiosos que están enfocados en el proyecto, así como miembros de la Cámara de Comercio y emprendedores.

 

“Es un ejemplo el que está dando Olanchito que toda la gente puede colaborar con las manos limpias dando dinero, el Gobierno debió hacer eso en todos los hospitales del país”, destaca doña Mirna.

 

El golpe de Olanchito causó  un impacto que estremeció las bases del Gobierno y se dijo que la Comisión Nacional de Banca y Seguros (CNBS), había ordenado cancelar la cuenta donde estaban llegando los fondos porque hubo una “confusión” porque se abrió con personería jurídica a nombre del comité de apoyo. Banco Atlántida se encargó de aclarar el reporte, abriendo una nueva cuenta: #801-1100-1196, para la recaudación del dinero, incluso, donó 100 mil lempiras para este gran proyecto.

 

Y de las palabras de doña Mirna a los hechos, lo que ha hecho Olanchito ya que después de conocer el deplorable estado de los hospitales móviles, también el pueblo en Choluteca ha empezado su propia recolecta para levantar un “mini hospital”, pensando en la integridad de la gente.

 

El Gobierno se ha sentido incomodo desde el inicio de la pandemia, ya que al disponer de 82 mil millones de lempiras para el manejo de la pandemia, en cuestión de días empezaron las denuncias de sobrevaloración, fraude y en general estafa a la salud pública. Desde el Consejo Nacional Anticorrupción, el Colegio Médico y hasta el Ministerio Público, se ha denunciado que los hospitales móviles son basura.

 

¿Y LOS HOSPITALES?

Cabe recordar que el secretario de la presidencia, Ebal Díaz había prometido el 13 de marzo, que el Gobierno edificaría 94 centros clínicos nuevos, entre ellos 11 hospitales especializados, eso cuando el Congreso Nacional, aprobó los primeros 12,500 millones de lempiras en la Ley de Aceleración Económica.

 

Nota de interés: HONDURAS / “SON BASURA Y HAN TRAÍDO BASURA”, REACCIONAN MÉDICOS POR ESTAFA INVEST-H

 

En ese entonces, Díaz dijo a la prensa que estos edificios “van a estar listos en seis meses, otros en 12 meses y otros en 18 meses”, además mencionó sobre la contratación de más personal, un cuento muy lindo. No obstante, el panorama cambió, pues el funcionario dijo la semana pasada que es muy ilusorio hablar de construir un hospital en periodos de tres, siete meses o un año, y agrega que “hay información distorsionada”, respecto a sus anteriores declaraciones.

 

Díaz ha recalcado que ni siquiera se ha aprobado el dinero para empezar esas obras que son para “la reactivación económica”, es decir, para la Honduras después del Covid. Visto desde su aspecto “técnico”, Díaz mantiene que, a pesar del escándalo en corrupción, la administración de Marco Bográn en Invest-H, tomó “la mejor decisión” al comprar hospitales móviles y no enfocar el dinero en reforzamiento de centros asistenciales existentes o construcciones nuevas.

 

Y es que aunque el alto funcionario considere como “locura” construir un hospital en meses, no ha tomado en cuenta que, de hecho, China demostró que cuando se tiene como objetivo salvar la vida del pueblo, focalizándose en manejo transparentes de recursos, se necesita sólo diez días para levantar un sanatorio para el Covid con 1,000 camas y todos sus insumos, y por apenas 43 millones de dólares, siete menos que los que usó Invest-H para los siete hospitales móviles.

 

Hoy, el Gobierno hondureño no tiene la más mínima idea de cuándo vendrán los otros cinco hospitales móviles y la Fiscalía –aunque va a paso de tortuga— poco a poco lleva ante los juzgados a Marco Bográn, exdirector de Invest-H, como en su momento pasó con Mario Zelaya por estafar al Seguro Social, cuyos autores intelectuales siguen gozando el dinero robado a la seguridad social.

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