Cada dos semanas nace un nuevo milmillonario en América Latina, observa la organización Oxfam, quien ha estudiado los datos de Forbes desde el 18 de marzo al 12 de julio para medir el impacto en los bolsillos de las 73 personas más ricas de la región, cuyo patrimonio aumentó en 48,200 millones de dólares desde el comienzo de la pandemia.

 

El director interino de Oxfam, Chema Vera, cuestiona que mientras millones de personas en América Latina se enfrentan a condiciones de hambre, desalojo, despido y con el temor a enfermarse, “los milmillonarios latinoamericanos ven como su patrimonio y privilegios van generando más de 413 millones de dólares diarios”.

 

 

 

Redacción Central / EL LIBERTADOR

 

Tegucigalpa. La economía en América Latina experimenta está en peligro a raíz de la pandemia Covid-19, según estimaciones de Oxfam al menos 52 millones de personas caerán en pobreza y unas 40 millones perderían sus empleos; sin embargo, también se presenta un escenario insólito ya que los multimillonarios de la región han aumentado su riqueza a pesar de las estrictas medidas de confinamiento adoptadas por los países.  

 

Oxfam ha analizado datos de la revista Forbes, encontrando que para la región, desde marzo pasado, cuando el virus ya era un problema, en promedio nace un nuevo multimillonario cada dos semanas, algo contradictorio si se toma en cuenta que los últimos cinco meses millones de personas  han cargado con dificultades económicas extremas y por poner comida en la mesa durante los confinamientos, con los hospitales al borde o ya colapsados.

 

Para el caso, observando los datos de Brasil, los 42 milmillonarios aumentaron su patrimonio neto de 123,100 millones de dólares en marzo a 157,100 millones en julio; los siete más ricos de Chile vieron como su patrimonio conjunto aumentaba en un 27 % hasta alcanzar los 26,700 millones de dólares.

 

“Los Gobiernos de América Latina están infra gravando en la práctica tanto la riqueza individual como los beneficios empresariales, lo que está socavando su lucha contra el coronavirus, la pobreza y la desigualdad”, observa Oxfam que recalca sus estimaciones sobre una pérdida de 113,400 millones de dólares en ingresos fiscales este año, equivalente al 59 por ciento del gasto en salud pública de la región.

 

“Mientras que todos los demás están viviendo con órdenes de confinamiento, tratando de sobrevivir y con el temor de enfermarse, los milmillonarios latinoamericanos ven como su patrimonio y privilegios van generando más de 413 millones de dólares diarios desde el principio de la pandemia, todos y cada uno de los días”, afirmó el director ejecutivo interino de Oxfam, Chema Vera.

 

“Los súper ricos nunca han tenido que preocuparse por ser desalojados por no pagar el alquiler o tener que decirles a sus hijos e hijas que hoy no hay nada que comer. Al contrario, han recolocado sus activos o invertido en más acciones, bonos, oro y bienes raíces, como ya lo hicieron después de la crisis económica mundial de 2008 y 2011”, recalcó.

 

Además enfatizó que: “Mientras la gente muere y se enfrenta a la indigencia, la enfermedad y el hambre, es vergonzoso que un puñado de personas extremadamente ricas puedan estar amasando todavía más poder y riqueza. Si los Gobiernos no toman medidas para cambiar nuestros sistemas económicos, están echando gasolina al fuego del descontento contra las injusticias sociales que ahora están arrasando el mundo".

 

El equipo de Oxfam analiza que América Latina ya era la región más desigual del mundo antes de la pandemia, y los “esfuerzos” de los Gobiernos para combatir el coronavirus y salvar vidas se han visto frustrados por esa desigualdad y la corrupción, ambas profundamente arraigadas, “y el virus ahondará todavía más la enorme brecha entre los más ricos y el resto”.

 

“En toda América Latina, 140 millones de personas, alrededor del 55 % de la población activa, se encuentran en la economía informal, y casi una de cada cinco vive en un tugurio. Hasta 52 millones de personas podrían caer en la pobreza en América Latina y el Caribe como consecuencia de la pandemia, con lo que la lucha contra la pobreza retrocedería 15 años”.

 

Como dato curioso, Oxfam apunta que en promedio, la inversión pública en salud de los países de América Latina es del 4 por ciento de la producción nacional de cada país, la mitad que los países miembros de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE).

 

“Décadas de privatización e inversiones insuficientes han dejado a los sistemas de salud pública de la región terriblemente mal preparados e incluso los han convertido en un factor que contribuye al aumento de las infecciones por coronavirus”, sentencia Oxfam.

 

"El virus se ha expandido por América Latina no por indisciplina, sino por la desigualdad, ejemplificada por la enorme economía informal de la región y su falta de redes de seguridad, y por los Gobiernos que no gravan suficiente las grandes fortunas. La población se enfrenta a un dilema: quedarse en casa y pasar hambre o arriesgarse y salir a intentar ganarse la vida. Las grandes fortunas tienen una enorme deuda con nuestras sociedades y ya es hora de que paguen la justa parte que les corresponde", concluye Vera.

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