“Pedimos que se instale en Honduras una Comisión Internacional Contra la impunidad (CICI) independiente del gobierno; decimos no a la reelección, especialmente cuando se viola la Constitución de la República, y pedimos reformas a la Ley Electoral y al reglamento interno del Congreso Nacional”, establece la organización “indignada” sampedrana “300+ Con Dignidad”.

 

“La próxima marcha comenzará con un plantón en el Monumento a la Madre el sábado a las 4:00 PM, seguido de marcha a las 5:00. Nos trasladaremos al Hospital Leonardo Martínez para entregar insumos, y protestaremos contra la reelección presidencial, el nepotismo gubernamental y la corrupción institucional”.

 

Redacción Central / EL LIBERTADOR

 

Tegucigalpa. El grupo de los 300 con Dignidad es uno más entre los cientos o quizá miles de grupos que se han sumado al movimiento hondureño llamado “Indignados,” que marchan con antorchas todas las semanas desde hace más de dos meses en el territorio nacional, y en casi todos los países del mundo donde hay una colonia hondureña. De hecho, somos parte de las aproximadamente 300 personas (de donde surge el nombre) que asistimos al primer plantón en San Pedro Sula el 26 de abril.

 

Pedimos que se instale en Honduras una Comisión Internacional Contra la impunidad (CICI) independiente del gobierno; decimos no a la reelección, especialmente cuando se valida mediante violación a la Constitución de la República, y pedimos reformas a la Ley Electoral y al reglamento interno del Congreso Nacional, entre otras cosas.

 

Para nosotros el fin no justifica los medios. Aceptamos medidas pragmáticas sí y solo sí, no se encuentren confrontadas con la moralidad y la ética. Somos férreos defensores de la institucionalidad, de la república con la separación de poderes, y de la democracia. Rechazamos cualquier forma de populismo electorero, y estamos en contra de los regímenes dictatoriales. Creemos que en una verdadera democracia se debe empoderar al ciudadano común para que manifieste sus inquietudes y reclame sus derechos. Somos enemigos de la secretividad y la falta de transparencia en los asuntos de Estado.

 

Los que formamos parte del grupo pensamos que los enfrentamientos ideológicos entre derechas e izquierdas se volvieron anacrónicos desde 1989. Estamos convencidos que los pueblos evolucionan y presentan diferentes necesidades según tiempo y circunstancia, y preferimos enfocarnos en los problemas de actualidad que aquejan a honduras: baja productividad y altísimos niveles de corrupción.

 

 

Creemos que existe una fuerte interrelación (en ambos sentidos) entre los niveles de productividad de una nación y una política sensata.  No nos debemos a los caprichos de ningún grupo en particular e intentamos mantenernos independientes de cualquier influencia nociva.  A pesar de la pluralidad ideológica y la flexibilidad de pensamiento de los miembros del grupo, hay algo que para nosotros es innegociable: rechazamos categóricamente cualquier forma de corrupción, o cualquier comportamiento o procedimiento que falte a las normas éticas deontológicas. Creemos que para protestar contra la corrupción hay que comenzar por trabajar en la propia integridad.

 

Algunos piensan que el nombre de 300 hace alusión a la batalla de las Termópilas, en la que un pequeño ejército espartano liderado por Leónidas se enfrentó a las poderosas huestes del dios-rey Jerjes I. Aunque las Guerras Médicas en general son un excelente ejemplo del triunfo de la democracia sobre la imposición, el nombre más bien se inspira en una maravillosa historia Bíblica: los 300 de Gedeón.

 

Al igual que muchos personajes Bíblicos Gedeón era un hombre común y corriente. A pesar de ello pudo liberar a su pueblo del yugo de los que lo esclavizaban con un ejército de solo 300 hombres. La historia de Gedeón es una de las más inspiradoras de la Biblia, y revela cómo Dios ayuda al justo en su lucha por la justicia, aun contando con pocos recursos.

 

Nos catalogamos como un movimiento puramente social, destinado a ejercer presión para que los burócratas se encarrilen en el camino correcto, para que no pierdan el rumbo. Como lo hacemos desde afuera de los núcleos de poder, solo con herramientas ciudadanas, no nos consideramos un movimiento político a pesar de que tenemos claro que el ser humano es un animal político y que no hay acción social que se encuentre divorciada completamente de la política.

 

En este sentido, nos unimos a otros grupos con los mismos ideales, que en la actualidad se encuentran enmarcados dentro del movimiento de indignados, en el que toda la ciudadanía, especialmente la clase media,  se ha volcado a las calles a protestar por los abusos del gobierno. A la vez, somos fuertes críticos del oportunismo político y rechazamos la utilización de los movimientos ciudadanos para fines personales egoístas.

 

Los 300 con Dignidad soñamos con un país libre de corrupción, con instituciones transparentes, donde los burócratas vivan de su sueldo, justo pero no excesivo, y que no se enriquezcan con el dinero del erario público. Visualizamos un país que se rija estrictamente bajo el imperio de la ley y no por coimas, amiguismos ni compadrazgos. Imaginamos una Honduras en la que todos esos miles de millones de lempiras que se dilapidan actualmente en mantener la corrupción y en la propaganda del estado se utilicen en infraestructura y en educación.

 

Sin duda tendríamos un país en el rumbo del desarrollo. Con nuestras fértiles tierras y gente dedicada no me cabe duda de que en unos años seríamos uno de los países más desarrollados de América Latina. Estamos en el punto en el que esos sueños pueden volverse realidad. Actuando toda la ciudadanía en su conjunto, y no como entes aislados, lo podemos conseguir.

 

El nombre “300 con dignidad” no es exclusivo sino incluyente e invitamos a la ciudadanía a marchar con nosotros cada sábado, con nuestra camiseta o la de otros grupos con los que marchamos por una Honduras mejor. No seguimos ni caudillos ni colores políticos, solo nuestra bandera nacional. La próxima marcha comenzará con un plantón en el Monumento a la Madre el sábado a las 4:00 PM, seguido de marcha a las 5:00. Nos trasladaremos al Hospital Leonardo Martínez para entregar insumos, y protestaremos contra la reelección presidencial, el nepotismo gubernamental y la corrupción institucional. Lo invitamos además a que lleve a sus niños, para que desde su infancia aprendan valores cívicos y del poder que da la unidad a los ciudadanos comunes.

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