Luego de que El Salvador estableciera relaciones con la República Popular China, el gobierno de Estados Unidos inició represalias cancelando una reunión de cancilleres y funcionarios de seguridad con los países del “Triángulo Norte”.

 

En la gráfica, el presidente salvadoreño Salvador Sánchez, estrecha la mano de la embajadora de EE.UU. Jean Manes.

 

 

 

Agencias / EL LIBERTADOR

 

El Salvador. El gobierno de Estados Unidos, empezó las represalias contra El Salvador, luego de que este anunciara que estableciera relaciones con la República Popular China y rompiera tratados con Taiwan.

 

En ese sentido, EE.UU., suspendió la reunión que estaba prevista para los próximos días con los cancilleres y máximos funcionarios de seguridad de los países del denominado “Triángulo Norte”.

 

Al respecto, la presidencia salvadoreña informó que lamenta la suspensión, y, aunque no brindó mayores detalles, alegó de una notificación oficial, donde se daba la noticia.

 

Según lo entendido, los funcionarios de El Salvador, Guatemala y Honduras, compartirían con sus homólogos estadounidenses aspectos de la Alianza para la Prosperidad, mediante la cual EE.UU. brinda ayuda financiera para mejorar las condiciones de seguridad y crear oportunidades de desarrollo.  

 

El gobierno de El Salvador aseguró que estaba listo para participar, con miras a que la conferencia “sea reprogramada”. Cabe destacar que el pasado viernes, el gobierno norteamericano decidió retirar a sus representantes de tres países latinoamericanos, entre ellos El Salvador.  

 

El mes pasado, Washington acusó a Pekín de desestabilizar las relaciones entre China y Taiwán, además de participar en una “interferencia política” luego de intentar separar a Taipéi de varios de sus aliados en el hemisferio occidental.

Comentarios  

0 #1 Emilio González 12-09-2018 16:50
El gendarme universal en plena labor...los latinoamericanos debemos a USA no sólo el atraso histórico, genocidios a manos llenas en todos los países de la región y el saqueo permanente y sostenido de nuestros recursos, sino también el síndrome de la obediencia ciega: no tenemos derecho a la más mínima auto-determinación, tan sólo agachar la cabeza ante el amo del norte. No me jodan¡¡¡
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