“Una muerte segura”, así califica David, un hondureño que forma parte del grupo de migrantes que viajaron en caravana hacia la frontera entre Tijuana y Estados Unidos, en busca de un asilo político. El joven precisó que huyó de Honduras por la violencia.

 

 

 Agencias / EL LIBERTADOR

 

Tijuana, México. “Regresar sería como ir una muerte segura”, eso han manifestado la mayoría de personas que conformaron la caravana del Migrante, que hace unos días llegó a la frontera entre México y Estados Unidos, para pedir asilo en el país de las barras y las estrellas.

 

Más de mil migrantes formaron la caravana que acaparó el foco de los medios de comunicación, y, aunque en Honduras, la prensa tradicional no tocó el tema, los medios alternativos dieron informes de que el 80 por ciento de la caravana estaba formada por hondureños que decidieron salir del país, entre otras cosas, por la reelección presidencial.

 

Un hondureño de 28 años de edad, llamado David, dijo a EFE que “regresar sería como ir una muerte segura". El joven salió de su país hace seis meses y ve cerca pero igual lejos la posibilidad de entrar a EE.UU.; muchos de los migrantes salieron obligados por la creciente violencia.

 

Guatemaltecos, salvadoreños y hondureños transitaron por México sin un plan “B”, pero conforme transcurrió su marcha fueron analizando sus opciones. “Aquí no tenemos ningún plan, creo que si Donald Trump nos negara el refugio, iremos a una muerte segura en nuestro país”, reforzó el joven.

 

En un principio, los 1.500 integrantes del llamado "Viacrucis migrante" tenían como destino Tijuana, frontera mexicana con Estados Unidos, pero se dispersaron de forma paulatina desde su llegada a la ciudades de Puebla y México, en el centro del país, porque la presión del presidente Trump, actuó para que el gobierno mexicano detuviera la marcha, las organizaciones que acompañaron la caravana, retiraron su apoyo al llegar a la Ciudad de México.

 

En esa etapa, decenas de centroamericanos comenzaron a improvisar y a tomar decisiones sobre la marcha. Algunos, advirtiendo las dificultades de la travesía y anticipando la negativa en la respuesta final, decidieron no continuar y solicitaron permisos para permanecer en México.


Sin embargo, ese no fue el caso de David quien llegó el jueves 26 de abril a Tijuana, con un grupo de 150 migrantes, el segundo arribó el viernes y comprendía a 200 personas, siendo ellos reconocidos como un triunfo para la caravana.   

 

“Salimos de Honduras por miedo, vivo en un país de miedo donde hay mucha violencia y los pandilleros nos tiene dominados, por eso salimos huyendo”, recordó David.

 

“Hemos estado en el campamento (en la garita de San Ysidro) porque queremos 'meter' presión para que nos dejen pasar, los que quedamos, una decena, vamos ir a un albergue, somos pocos y tenemos confianza de que se pueda dar la última entrega”, contó.

 

Seguro de que iniciará su proceso de asilo y posteriormente será aceptado, David está ansioso por comenzar una nueva vida en Estados Unidos donde lo único que sabe es que “me podré a trabajar para ayudar a mis seres queridos y como siempre eso es una vía segura”.

 

Según los últimos informes, EE.UU. ya está procesando el 70 por ciento de solicitudes de asilo, de ellas, ya otorgó la medida a 74 personas. Durante el recorrido de migrantes, los hondureños fueron claros, la crisis política que llegó con la reelección del presidente Juan Hernández, ahondó, tal como en el golpe de Estado de 2009, las condiciones de violencia en el país.   

 

EFE

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