La contradicción principal es la injerencia foránea. Puede ser que no puedan resolverlo ellos solos. Pero sólo los venezolanos podrían resolver el problema. Si la Venezuela bolivariana pro cubana no encuentra forma de reconciliar a la Venezuela republicana y pitiyanki, no habrá ahí una democracia que respete derechos y libertades indispensables del desarrollo económico de una revolución exitosa.

 

Rodolfo Pastor Fasquelle

EL LIBERTADOR

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Ponderar las razones contradictorias no obliga a suspender el juicio. El metro de la justicia es el que debe ser numérico, la balanza para pesar los datos, la que tiene que estar balanceada. Nadie abdica de un fallo o un juicio crítico. A Venezuela hay que defenderla. La propaganda anti chavista que llega se titula SOS. Pretende que una absoluta mayoría de los venezolanos se siente oprimida por la Revolución y está siendo masacrada por el gobierno totalitario, indiferente a su reclamo y derecho. Contra las fuerzas del orden, armadas y policías ¿a quién le pide ayuda ese mensaje? No debo ni tengo que quedar bien con nadie.

 

La línea oficial de que solamente hay una conspiración de la derecha internacional empeñada en destruir a la revolución inocente, porque es buena y unos cuantos perversos provocadores tratando de perturbar la paz tampoco es del todo creíble. (Como no son aquí Julieta y Juan Orlando cuando fingen que la oposición es una conspiración anarquista de antorcheros y enmascarados que quiere disolver su orden, progreso y paz. Viejo cuento que defenderán echándole la policía militar al pueblo.

 

¿Dónde está la paz? No solo hay una oligarquía oportunista, en Venezuela hay mucha gente descontenta, participando en una protesta a la que aquella introduce provocadores y violencia. También hay un pueblo consciente, y dispuesto a defender una revolución que le abrió caminos de esperanza. Hay una conspiración de la derecha regional y de los EUA, interesados en el petróleo y el control estratégico contra esa Revolución y asimismo la pretensión de la burocracia revolucionaria de hacer caso omiso del reclamo contra su ineficiencia e incapacidad.

 

Una dirigencia radical que rehúsa la critica a sus errores y ¿cree resolver problemas de equilibrio aboliendo las instituciones que lo proveen? Pero el poder absoluto corrompe absolutamente. La propaganda siempre aspira a lobotomizarnos y una constituyente en que solo participa el partido oficial no producirá un pacto social ni un orden viable.

 

No soy experto. Estoy lejos de Venezuela. Sé que la información que llega esta deformada. No es casual, la confusión por supuesto. Y no hubiera querido contribuir con mi ignorancia. Sin embargo intuyo que lo que está sucediendo ahí es crucial. Tienen razón al respecto el Senador Marco Rubio de quien hace poco se burlaba Trump (little Marco) igual que Emil Sader el sociólogo brasileño. ¡Ahí está escenificándose la batalla del Continente! Y quizá más. ¿Podría comenzar en Venezuela una tercera guerra mundial con el empecinamiento en imponerse de unos y de otros, en doblegar a un pueblo bravo y hacer a un lado a la revolución? Al menos ese país es el teatro en que se juega nuestro futuro de América Latina.

 

Y es un teatro en varios sentidos. Desde la Segunda Guerra Mundial se viene perfeccionado este extraño arte de la propaganda, construida con nada, fabricada con libretos, imágenes y mentiras mil veces dichas y recicladas. Sin debate ni disputa. Difundidas en medios masivos, antes con bombas de volantes, radio y cortos de cine, hoy con la televisión, el Internet y las redes sociales. Lo inventó Hitler, ir a la calle, macanear a los comunistas y salir golpeado en las fotografías, acusando a sus contrarios de violentos. Lo ha usado la extrema derecha desde entonces y he visto el engaño con mis propios ojos.

 

Ahí hay telones de fondo y de frente, escenografías, cámaras visibles y ocultas, producción y posproducción, cintas de sonido y aparatos y efectos ilusionistas…. Se han repartido todos los guiones, los papeles y declaraciones, discursos que incansablemente se repiten, casi por completo desconectados de cualquier realidad. Porque se trata justamente de fabricar una realidad alterna, de conjurar escenarios que son profecías auto cumplidas. Cada bando escucha únicamente su propio cuento. (¿Hay otra Venezuela? ¿Más allá de las dos totalmente disímiles e inverosímiles… en la escena y la pantallita?)

 

Y todo parece conducir a la conflagración del acto final, a una guerra de clases en una nación que ya es, como era, en tiempos de Pinochet, Chile, una nación dividida. Una nación de enemigos que -por supuesto- no puede prevalecer, solo puede colapsar. En que ya parece imposible cualquier reconciliación y como consecuencia tendrá que imponerse. Una parte Como España en 1940 o Chile en 1976, Cuba en 1960 o Vietnam en 1975 por dar dos ejemplos de cada bando. Con el mismo resultado, dictadura.

Los bandos se definen en términos ideológicos, como representaciones de ideas y modelos, aunque es evidente que hay intereses materiales en juego y de grupo, estratégicos que trascienden.

 

Y eso lleva al papel de EUA y la derecha latina. Uribe se presenta como conservador colaboracionista contra ¿el castrochavismo expansivo? Uno escucha y entiende como la C.I.A. propaga esta ¿gran visión continental? Con que Rubio explica, defendiendo la idea de la intervención que… Para sus propios fines y propósitos incluso de defensa y seguridad, EUA tiene que colaborar con las fuerzas que exigen cambio de régimen en Venezuela y aplastar al chavismo. ¿Las guarimbas? ¿Really? ¿Cómo en Siria? Cuesta trabajo creerlo pero ¿será posible? Que al mismo tiempo que escenifica una pantomima de provocaciones con Corea del Norte y aumenta las apuestas en Medio Oriente y en África, EUA va a someter su propio patio a la tensión de un conflicto de consecuencias y turbulencias impredecibles.

 

Les tomará unas pocas más horas de lo que les tomó vencer al ejercito de Noriega o el de Saddam, pero los marines prevalecerán en días contra las FFAA bolivarianas. EUA tiene desde hace rato alineados aunque acusados de corrupción y abuso de derechos, los gobiernos de la derecha en la mayoría de países fuertes de la región. México y Brasil, Colombia y Argentina. Pero y los pueblos. Y el odio de una nueva generación de latinoamericanos. ¿No cuentan? Nuevas generación que ya no tenía recuerdo vivo de las intervenciones de los setentas ¿asimilarán una nueva afrenta? La clausura otra vez de una historia incluyente, novel, de una puerta que se abría y una válvula que desahogaba frustración.

 

Hay que ver el contraste entre los doce cancilleres del subcontinente, mayoría en OEA (contrario al Caribe) bajo hegemonía estadounidense que ya ordenaron sanciones desde MERCOSUR y están casi listos para justificar una intervención armada. Y por otro lado la reacción en la ONU en una reunión en Ginebra sobre derechos humanos, en que los representantes de otros casi sesenta países de Europa, Asia y África, Rusia, China y Arabia Saudita se pronunciaron antier exigiendo respeto para Venezuela. Entre ellos muchos aliados de EUA que tienen intereses en el petróleo. There’s the rub

 

Todos los estados deben respetar la soberanía del otro, declaran, y el principio de no intervención. Al pueblo venezolano únicamente compete determinar su futuro. Apoyan el compromiso de preservar instituciones. Celebran la iniciativa al dialogo de Unasur, liderada por Zapatero, Torrijos, Fernández y el papa, que incorpora hoy a Uruguay, El Salvador, Nicaragua y los países del CARICOM, condenando cualquier acción que perturbe la paz. ¿Dónde está? Se ocupa paz. Como está claro que igual la Revolución y el desarrollo necesitan estabilidad, ley de consenso.

 

La contradicción principal es la de la injerencia foránea. Puede ser que no puedan resolverlo ellos solos. Pero sólo los venezolanos podrían resolver el problema. Si la Venezuela bolivariana pro cubana no encuentra una forma de reconciliar a la Venezuela republicana y pitiyanki, no habrá ahí una democracia que respete derechos y libertades indispensables del desarrollo económico de una revolución exitosa. Surgirá otro fósil del socialismo. Si la Venezuela republicana pretende enterrar a la bolivariana con ayuda de otra invasión extranjera, no podrán sobrevivir la identidad y los derechos en que se fundamenta el desarrollo y la cohesión social. Y si no se puede dialogar en Venezuela no se podrá en muchos otros lados por muchos años. Aquí tampoco en 2018.

 

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