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Es el primer relato que realiza uno de los excolaboradores del asesinado “zar antidrogas”, Arístides González (foto), luego que se revelara que la cúpula de la Policía Nacional ordenó su ejecución en diciembre de 2009.

 

Redacción Central / EL LIBERTADOR

 

Tegucigalpa. Los últimos días del “zar antidrogas” Julián Arístides González fueron los más dramáticos, ya que aseguraba “que era perseguido” por haber desarticulado cárteles de la droga en Honduras.

 

En un amplio relato divulgado hoy por Radio Tv Globo, uno de los guardaespaldas del asesinado titular de la Dirección de Lucha Contra el Narcotráfico (DLCN) contó cómo vivió su jefe durante los días que era perseguido.

 

“Sentí como unos tres meses antes que lo mataran, ya que comenzaba a decir que lo andaban persiguiendo…cuando iba a dejar a la niña (a una escuela privada bilingüe) se quitaba los lentes, se secaba las lágrimas, y un día de esos me dijo, ‘si algún día nos hace un atentado, que cuide a mi hija y todo lo que quiero es a mi hija’”, contó el excolaborador.

 

Cada día que iban a dejar a la hija de Gonzáles a la escuela ubicada en la aldea El Hatillo –describió– eran perseguidos por varios carros particulares; cuando ingresaban el número de matrícula en la base de datos de la desaparecida Dirección Ejecutiva de Ingresos (DEI) “aparecían plaqueados” (sin registro legal del automotor”.

 

El testigo, quien pidió anonimato por temor a amenazas en el Ministerio Público y Policía Nacional, aseguró que González le solicitó que no lo acompañara más, ya que podría ser sujeto de atentado.

 

“Me decía que no anduviera con él, pero le dije que respetaba su opinión, pero que no tenía miedo…que lo mejor me retirara ya que si me ocurría algo, mi familia le podría echar la culpa”, explicó el testigo.

 

Narró que en cierta ocasión dos mujeres a quien no identificó, quisieron secuestrar a la hija del fallecido funcionario y terminó en fracaso, ya que supo evitar que la misión se cumpliera.

 

Otro de los episodios previos a la muerte de González, contó, fue un atentado ocurrido en un hotel de Trujillo, 580 kilómetros al noreste de la capital de Honduras, cuando varios vehículos incluso una camioneta de lujo “Hummer” llegaron al hotel para ejecutarlo.

 

“No dormí –narró el general a su ayudante– porque casi me matan anoche…el capitán (del ejército de apellido) Alemán mandó a perseguir a los carros, andaban varios carros, hasta una Hummer amarilla se encontraba ahí”, señaló.

 

González no podía irse del país –dijo el testigo– ya que estaba esperando que la hija terminara sus estudios; el resto de la familia ya se había marchado para EE.UU. donde residen actualmente.

 

Al respecto, añadió que “un agente de la DEA (fuerza antidrogas de EE.UU. le indicó que se marchara por su seguridad, pero el general le explicó que en cuanto su hija terminara los estudios se iría.

 

Este es el primer relato que realiza uno de los excolaboradores del asesinado director de la DLCN, luego que se revelara que la cúpula de la Policía Nacional ordenó la ejecución de Arístides González.

 

González fue por siete años titular de la agencia antidrogas del Ministerio Público y desarticuló mafias del narcotráfico enquistados en los organismos de seguridad. 

Comentarios  

0 #1 amaru 04-04-2016 23:47
Y esa cúpula corrupta, ladrona y criminal, ¿está presa??
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