EL LIBERTADOR logo

Caficultores se preguntan dónde están los hondureños y hondureñas que se quejan de la falta de trabajo y se degradan al recurrir a la mendicidad para satisfacer sus necesidades de alimentación y dinero. Empresarios contratan cortadores nicaragüenses para la cosecha del aromático.  

 

Redacción Central / EL LIBERTADOR

 

Tegucigalpa. La producción de café en Honduras está a punto de fracasar por la falta de cortadores del grano.

 

Autoridades del Instituto Hondureño del Café (Ihcafé) advierten que la escasez de mano de obra para cumplir con la recolección de la cosecha pone en peligro los ingresos que puede recibir el país.

 

Al respecto, el titular del Ihcafé, Asterio Reyes, consideró que “va a venir una avalancha de un déficit de mano de obra peor que en los años anteriores, 100,000 adicionales a lo que ha sido normal para la recolección de la cosecha”.

 

Dijo que se preparan para producir unos nueve millones de quintales del grano y a su vez se prevé un aumento de unos 300 millones de dólares, aunque no podría cumplirse porque no cuentan con personas dispuestas a trabajar en la cosecha.

 

A pesar de la baja del precio del quintal en el exterior, Reyes confía en que tendrán cuantiosos ingresos por la comercialización del café. Pero temen que los acaparadores paguen menos del 50 por ciento y perjudique los ingresos a las familias que se dedican al rubro.

 

CONTRATAN NICARAGÜENSES

 

Respecto a la falta de mano de obra, espera que puedan reunir tal cantidad de personas para que realicen el corte de café. En la actualidad, empresarios caficultores se ven obligados a contratar nicaragüenses, salvadoreños y guatemaltecos para compensar la escasez de personal.

 

En el caso de los productores de El Paraíso, zona oriental de Honduras, tienen que invertir más recursos para traer en vehículos a trabajadores desde las localidades de Ocotal, Estelí y Somoto, en Nicaragua.

 

En tanto, miles de hondureños se aglutinan en instituciones públicas, a la espera que se les entregue la denominada “bolsa solidaria”, que consiste en manteca, arroz, frijoles, entre otros productos de consumo básico que entrega el presidente Juan Hernández.

 

De hecho, la secretaría de Trabajo revela que alrededor de 2.5 millones de hondureños en capacidad de laborar, no encuentran empleo y el programa presidencial “Con chamba vivís mejor” no abarca el segmento desempleado.

 

POPULISMO PRESIDENCIAL

 

Analistas políticos y sociólogos han considerado la entrega del denominado “Bono 10 mil” y las bolsas solidarias como “populismo” porque fomenta y profundiza la pobreza e impide que las personas tengan iniciativa para conseguir trabajo.

 

No obstante, señalan que el populismo que implementa el presidente Hernández está orientado a mantener a una población pobre, sumisa y que actúa mediante “estímulos”, o sea, que se les da dinero o comida a cambio del voto y que la dominación se perpetúe.

 

Entrevistas hechas a personas que suelen hacer cola para acceder al bono –que nunca se entregan los 10 mil lempiras prometidos por el gobierno– y a una bolsa de comida, han dicho sin ambages que “preferimos nos den el bono y la bolsa en vez de tener empleo”.

 

 

La mayoría de los encuestados, de apariencia saludable, han manifestado que “nos hemos cansado de trabajar” por lo que optan por este mecanismo de asistencia social que fue implementado en el gobierno de Porfirio Lobo.   

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar