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El titular del Legislativo, Mauricio Oliva (foto), increpó ayer a sectores de la población hondureña que se oponen a la construcción del nuevo aeropuerto en Palmerola, que en Honduras “sólo viaja la clase media y la clase alta”. 

 

Redacción Central / EL LIBERTADOR

 

Tegucigalpa. El presidente del Congreso Nacional, Mauricio Oliva, explicó ayer a los que muestran inconformidad con el cese de operaciones internacionales del aeropuerto Toncontín que funciona en esta ciudad, que quien ha viajado sabe que las terminales aéreas en casi todos los países quedan lejos, a muchos kilómetros de la ciudad.

 

Ante la insistencia de los periodistas que hasta paisanos suyos, habitantes de Choluteca, región sur del país, están en contra de que saquen el aeropuerto de Tegucigalpa para instalarlo en la base militar de Estados Unidos en Palmerola Comayagua, 86 kilómetros al norte de la capital, Oliva respondió con cierta ironía: “Aquí viajamos la clase media y la clase alta”, en clara alusión a que no deben protestar quienes no viajan.

 

Tiene razón el jefe de los “padres de la patria”, es tanta la desigualdad en la distribución de la riqueza en Honduras que viajar por avión es un lujo que se lo da únicamente una pequeña porción del total de la población hondureños que suma 8.6 millones y de éstos, según datos oficiales, apenas un promedio de alrededor de cinco por ciento tiene solvencia financiera para viajar por avión, cerca de 500 mil personas.

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