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Llegó a su fin el intento democratizador que dio comienzo en 1982 y las honras fúnebres de hoy –27 de enero del 2018– quedarán grabadas en los corazones de todos los hondureños como el acto más siniestro y deshonesto de la historia moderna. De aquí en adelante todo es mentira, todo es trampa… Todo se acabó.Sigue la otra historia, la que como pueblo debemos empezar a construir hoy.

En esa onda están muchos, nada de ideologías papá, porque dividen. Y si meten rollos poco convenientes como ciencia, poder constituyente, políticas públicas, Estado, relaciones entre esas categorías, es porque quieren dividir el movimiento. Eso dicen sujetos como Fernando Anduray y Renato Álvarez, y lo más extraño, lo repiten algunos Indignados. Para todos ellos, la Cicih es el fin último de las movilizaciones, ¿y la cuestión principal? el poder constituyente originario, no cuenta ¿Qué raro no?

 

Es buena idea que Honduras revoque a EE.UU. el convenio para bases militares en general, que afecta a nuestra seguridad; todas nuestras fuerzas deben dedicarse a proteger de la delincuencia a nuestra población, a retornados y visitantes, en vez de andar peleando guerras ajenas.

“Fuera de que sin nosotros no hay solución. JOH más y mejor que nadie sabe que la votación manifestó un rechazo sin precedentes en todo el tejido social, contra su continuismo. Que la movilización masiva de rechazo al fraude ha causado ya daños severos a sectores estratégicos…  Dejando al descubierto un odio masivo y una vulnerabilidad insalvable”, remarca el analista hondureño, Rodolfo Pastor Fasquelle.

 

“Microhistoria, para recién llegados”, resume en este relato el conocido analista hondureño, Rodolfo Pastor Fasquelle, donde presenta una imagen de la violencia como estrategia oficial para alcanzar la ansiada reelección presidencial en los comicios del próximo 26 de noviembre.