Nuestra ruta es el trabajo político. Bajo liderazgo de Salvador Nasralla en las urnas, a quien “Mel”, el líder, trajo de regreso al ruedo, es correcto integrar un Bloque Político de oposición graníticamente unida y capaz de tomar el control del legislativo.

Luego llegaría por los poderosos, aquellos que mientras fumaban un exclusivo Cohiba Behike, afirmaban su axioma infinito: “Los gobiernos son transitorios, nosotros somos permanentes”; los grupos de poder económicos como se conocieron han muerto con el patriarca del Aguán.

 

A cuatro meses del asesinato de la laureada e internacional ambientalista e indígena hondureña, Berta Cáceres, pensadores analizan el contexto: “La peor metáfora del abandono se cumple aquí: en Honduras la vida humana y la dignidad de la persona, incluso ya ida, pertenecen al basurero de la molienda social dictada por el neoliberalismo”.

 

“Los mexicanos salieron a votar indignados con el cúmulo de tragedias que ha sido su historia reciente, confiados, masivamente, con disciplina y entusiasmo a favor de, decididos a ensayar el cambio”, expone en este análisis el pensador hondureño, Rodolfo Fasquelle.

 

En Honduras la Relataría de los DDHH de la ONU certifica que son la policía civil y militar de JOH y su aparato judicial quienes violan derechos y abonan a la violencia con que en 2017 descendemos 12 peldaños al sitial 118 del Índice de Paz entre 160 países. ¿Qué aún nos queda mucho por hacer, se excusan? ¡Eso sí que se entiende! ¡Nos queda superar a 118!