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Mientras comienzan las condenas mundiales contra el abuso, el crimen, el latrocinio público y contra el irrespeto de las libertades básicas de los ciudadanos –justo ahora– todos van recibir a domicilio la impagable factura de un régimen oprobioso que va a terminar por devorar a todos sus cómplices.

El Salvador ha desplegado brigadas militares de élite en entornos urbanos para luchar contra la explosión de la violencia de las pandillas que aqueja al país. Honduras ha instalado una fuerza de policía militar y designó a un general como secretario de Seguridad

 

“Nadie sueña con ser presidente constitucional. Como soñó S. Nasralla ayer y como sueña Luis hoy. Y algunos, como “JH” y “Mel”, creen en el poder perpetuo aun después de haberlo perdido”.

 

Ecuador le otorgó asilo político, pero el Reino Unido se niega a concederle el salvoconducto para salir del país y quiere extraditarlo a Suecia, donde sería sometido a comparecer ante una fiscalía. 

 

EL LIBERTADOR fue el único medio escrito que publicó en su portada, a cinco columnas: “Dictadura”, a riesgo de la propia vida del amado, valeroso y patriota equipo de redacción y diagramación que debió buscar un lugar fuera de la oficina principal, creyendo que de esa manera estaría menos expuesto el resto de compañeros de otros departamentos.