La falta de personalidad hace al humano incapaz de edificar una Patria, de iniciativa y de resistencia. Desfilan inadvertidos, sin aprender ni enseñar, diluyendo en tedio su simpleza, vegetando en la sociedad que ignora su existencia aunque modelen el cargo público.

 

“Tampoco nos asustemos: diez días de gran paro general serán suficientes para enviar a la carambola a los fraudulentos, siempre que hayamos adquirido la suficiente conciencia cívica y el digno coraje para defender el derecho ciudadano y los sagrados principios de la libertad”, reflexiona la edición impresa de EL LIBERTADOR, Nov.-Dic. de 2017.

Mientras comienzan las condenas mundiales contra el abuso, el crimen, el latrocinio público y contra el irrespeto de las libertades básicas de los ciudadanos –justo ahora– todos van recibir a domicilio la impagable factura de un régimen oprobioso que va a terminar por devorar a todos sus cómplices.

El Salvador ha desplegado brigadas militares de élite en entornos urbanos para luchar contra la explosión de la violencia de las pandillas que aqueja al país. Honduras ha instalado una fuerza de policía militar y designó a un general como secretario de Seguridad