Las nuevas prácticas corruptas en Honduras fueron elemento de pacto entre grupos económicos y políticos del pasado que consolidaron los “modernos capitales”. Es una herencia parásita que produce mucho dinero fácil desde lo público, por eso es tan político e incapaz el sector privado nacional.

El equipo que busca salvar a JOH y su esquema autoritario insiste en un error que puede ser fatal, asume que cada quien tiene su verdad en la disputa por el poder entre el pueblo y la élite que explota el país, ven la crisis nacional como una pugna entre Juan y Salvador o desde la envidia que sienten cuando la multitud sigue a “Mel”, en esa dimensión el pueblo no interesa, no hará nada, dicen que tienen militares y EE.UU. de su parte, pero eso también tenían, y más, “Tacho” y Batista.

 

La falta de personalidad hace al humano incapaz de edificar una Patria, de iniciativa y de resistencia. Desfilan inadvertidos, sin aprender ni enseñar, diluyendo en tedio su simpleza, vegetando en la sociedad que ignora su existencia aunque modelen el cargo público.

 

Juan no tiene la experiencia de gastar su propio lempira o de sacar avante una familia con trabajo privado que forja carácter y enseña economía, ni la cosmovisión que antepone la responsable y visionaria tarea de poner pasos adelante a una Nación.

“Tampoco nos asustemos: diez días de gran paro general serán suficientes para enviar a la carambola a los fraudulentos, siempre que hayamos adquirido la suficiente conciencia cívica y el digno coraje para defender el derecho ciudadano y los sagrados principios de la libertad”, reflexiona la edición impresa de EL LIBERTADOR, Nov.-Dic. de 2017.