EL LIBERTADOR ha tenido de parte de los últimos gobiernos, ofertas formales e informales de decenas de millones de lempiras por la compra de un porcentaje de acciones, no lo hemos aceptado aun cuando una operación de valores es válida en toda parte, sin embargo, el periódico perdería la libertad. El único gobierno que trabajó con este periódico sin condiciones fue el de “Pepe” Lobo, él compartió que vendemos un espacio publicitario, no la línea editorial.  

¿Cómo reaccionaría Francisco Morazán? La estafa cósmica es, empero, el sustrato inferior del problema. Lo más dañino es la siembra de ideas reaccionarias al cambio social que estas sectas indoctrinan, en cuyos cultos se predica día y noche sobre Abraham y Lot, o sobre cananitas y filisteos pero nunca sobre los problemas del entorno nacional y menos de la construcción de la democracia.

Que conste, en nuestro país la corrupción oficial cumple toda norma de transparencia y rinde cuentas. Los robos son públicos, con imágenes adjuntas, detalles precisos, y las pruebas de estas macabras estafas van del evidente sobreprecio al deterioro físico de las compras; el caso de los “hospitales fantasmas”, dos que llegaron son cuasi basura, no gratuita, en verdad cuestan al pueblo alrededor de 1,700 millones de lempiras.