“Nos estamos metiendo a un problema con el mundo”, advirtió el empresario Adolfo Facussé, con relación a la intención del gobierno de trasladar la embajada de Honduras de Tel Aviv a Jerusalén. Estima que el gobernante hondureño no ha medido consecuencias que para el pueblo árabe en Israel y en el planeta, esa ciudad tiene importancia cultural, histórica y religiosa.

 

El dictamen del Departamento de Estado es inobjetable. Dicta que las catástrofes que dieron origen al programa de seguridad temporal (TPS) pasaron hace mucho, que no se justifica más, y que son otras las causas que provocan pobreza y presión migratoria en Honduras. Y todo es cierto.

Hay numerosas razones que explican el retroceso de la libertad de prensa: las tendencias liberticidas de algunos gobiernos, como los de Turquía o Egipto; la toma de control de forma totalitaria en algunos países de los medios de comunicación públicos, algo que sucede incluso en Europa.

 

El movimiento no ha terminado ni se va a terminar...se va a transformar y revigorizar, con la incorporación de sectores juveniles, de organizaciones sociales independientes y opositores aun intimidados. 

 La razón principal por la que no ha colapsado del todo el Estado de Honduras NO es la dictadura, es porque muchos seguimos insistiendo en trabajar y luchar por nuestras familias, por la gente próxima que nos rodea, por ampararlos. Eso no basta para ser Estado Nación que satisfaga las necesidades de sus mayorías, que han comenzado a exigir un Estado que se respete en la comunidad de las naciones. Sólo La Alianza podrá construir una nación así en la Era de Trump.