El golpe, apoyado por los poderes Legislativo y Judicial, se había cocinado en la base militar estadounidense de Palmerola (70 km al norte de Tegucigalpa), base instalada en los ´80 como plataforma de ataque contra el gobierno sandinista de Nicaragua y los movimientos revolucionarios centroamericanos.

 

“Y el chavismo, antes y ahora, podrá haber cometido muchos errores pero sus aciertos históricos superan ampliamente sus desaciertos. En ese sentido, el balance deja un saldo positivo que los problemas del momento no alcanzan a eclipsar”, dice Atilio Borón.

 

El movimiento no ha terminado ni se va a terminar...se va a transformar y revigorizar, con la incorporación de sectores juveniles, de organizaciones sociales independientes y opositores aun intimidados. 

El dictamen del Departamento de Estado es inobjetable. Dicta que las catástrofes que dieron origen al programa de seguridad temporal (TPS) pasaron hace mucho, que no se justifica más, y que son otras las causas que provocan pobreza y presión migratoria en Honduras. Y todo es cierto.

Hay numerosas razones que explican el retroceso de la libertad de prensa: las tendencias liberticidas de algunos gobiernos, como los de Turquía o Egipto; la toma de control de forma totalitaria en algunos países de los medios de comunicación públicos, algo que sucede incluso en Europa.