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“La OEA amenaza al candidato de la Alianza Opositora, con acciones judiciales reguladas por leyes hondureñas, por opiniones políticas vertidas en el marco de un proceso electoral, en cuanto la conducta de la Misión de Observación no parece llevar adelante su tarea con la neutralidad exigida”, cuestiona el exdirector del departamento electoral de la OEA, Pablo Gutiérrez, en este análisis “La inquisición electoral internacional”, que en exclusiva publica EL LIBERTADOR.

“Cada día que pasa es un triunfo más para la oposición. La conspiración contra la democracia fraguada desde el gobierno, mediante el montaje de un fraude colosal, pierde fuerza. Los partidos de la oposición han salido al paso inteligentemente”, analiza el destacado mentor y jurista hondureño, Edmundo Orellana.

“Y el chavismo, antes y ahora, podrá haber cometido muchos errores pero sus aciertos históricos superan ampliamente sus desaciertos. En ese sentido, el balance deja un saldo positivo que los problemas del momento no alcanzan a eclipsar”, dice Atilio Borón.

 

El golpe, apoyado por los poderes Legislativo y Judicial, se había cocinado en la base militar estadounidense de Palmerola (70 km al norte de Tegucigalpa), base instalada en los ´80 como plataforma de ataque contra el gobierno sandinista de Nicaragua y los movimientos revolucionarios centroamericanos.

 

El dictamen del Departamento de Estado es inobjetable. Dicta que las catástrofes que dieron origen al programa de seguridad temporal (TPS) pasaron hace mucho, que no se justifica más, y que son otras las causas que provocan pobreza y presión migratoria en Honduras. Y todo es cierto.