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No agrada ver la figura de un hombre de 85 años, entrando a una corte, tomando las palabras de su abogado: “sólo queremos que se defienda en libertad, no representa una amenaza”, enfermo y quizá confundido, pero también arquitecto de esa bestia hambrienta que hoy exige engullirlo.

 

¿Pero cuánto tiene que pasar y descender una sociedad para que no le importe la niñez en las calles?, ¿Cuándo perdimos el alma, mientras íbamos camino a la iglesia?, esta es una Honduras, diseñada por la bestialidad política y la indiferencia social, está hecha a la medida de quienes gobiernan y los aplauden.

 

Está motivado por un afán incontenible de cancelar algunos de los más importantes logros del kirchnerismo, no existen escrúpulos y se apela a un torrente de decretos de necesidad y urgencia, cuando no existe ni la una ni la otra.

 

La hora de salida de JOH está en el reloj del pueblo hondureño. Hay instantes de abismo en las sociedades, son momentos sombríos que parecen eternos, sin serlo;  luego viene la renovación y pujanza social, la historia no se detiene, avanza sin cesar en líneas circulares.

 

La carta caracteriza con exactitud la actitud de Washington hacia nuestros países, atizando la hoguera de las disputas territoriales y fomentando la discordia y la desunión para, de ese modo, caer indefensos ante la arremetida imperial. Lo denunciaba Sandino en 1928 y su juicio sigue siendo tan válido