Sólo un D10s engañó al mundo con sus manos y acaba de irse al cielo. Juancito, eso de postergar las elecciones y enviar esos bagres hacerte el juego no funciona, te falta barrio muchacho para engañar a la gente, una persona ocupada ya hubiera dicho ¿Dónde está el dinero? ¿Y los 95 hospitales? Bien decía mi abuela: “el debaldío no piensa cosa buena”, sólo en mentes holgazanas y perniciosas hay tiempo para seguir pensando picardías.

Así como los hondureños entramos a un túnel tenebroso hace más de una década, hoy son ellos los que entran, mientras nosotros vamos saliendo guiados por la luz: ¡llegamos hermanos y hermanas! Han muerto muchos, pero su lucha nos ha traído hasta la orilla, mientras vemos a los poquísimos que custodian al Reycito, y lo saben, en ellos crece el terror y, en nosotros, la indignación.

 

El informe del departamento de derechos humanos habla de ejecuciones extrajudiciales, tortura, detención arbitraria, violencia contra indígenas y garífunas hondureños; en octubre un tribunal federal estadounidense ha dicho que el presidente Juan Orlando Hernández estaba implicado como co-conspirador en el tráfico generalizado de drogas y el lavado de dinero.

—Sí señor —alcanza balbucear.

El golpe de Estado sembró la semilla de la perdición que dio vida al árbol del mal, y sus frutos son siempre podridos y el más corrompido de todos ya tiene hasta sus propios hijos, los marquitos, ebalcitos, gabrielitos, jorgitos y la lista de esas crías continúa, dañinos desde el vientre, si tuvieran dientes al nacer se comerían a la madre. Esa conducta del periodista alcohólico, que en la esquina de su casa murmura “primero es mi estómago y después el de mis hijos”, ¡como si el ser humano sólo sirve para hartarse! Y por eso miente y engaña y traiciona.

¡Aaaaah!, grupos de poder, qué afortunados han sido, un día la oposición del país no será familia de Uds. ni habrá ido a sus colegios, no conocerá sus ambientes, ni se casará con sus hijos e hijas, ni les deberá favores, ni temerá secretos, ni será bendecida por el cardenal, tampoco será escoltada por sus militares, ni las páginas rosa de los medios tradicionales la exaltará. ¡Teman cuando eso pase! El terror eterno vivirá entre Uds…. o en sus hijos y nietos.