La crisis política que transita Honduras está pasando a un nuevo escenario. Por ahora y como siempre en las constantes crisis, se desarrolla una campaña a través de la prensa tradicional que naufraga en el intento de mostrar a propios y extranjeros que en el país todo está normal, tras la toma de posesión del cuestionado presidente Juan Hernández.

 

Durante décadas, los funcionarios del gobierno han contribuido a generar las condiciones que permitieron que esto ocurra. Un abandono de las necesidades básicas de las personas. La negación de sus derechos básicos, lamenta senador de EE.UU., Patrick Leahy.

 

Para abordar los verdaderos conflictos de los que surte la crisis, es necesario instalar un diálogo que saque a luz la verdad sobre los conflictos, las desigualdades y que identifique a los responsables del descalabro institucional.

 

Hoy, igual que en tiempos de Julio Lozano, el gobierno ha echado mano de otros partidos políticos que le han permitido hacer que sus pretensiones prosperen en el Congreso Nacional. Y ahora, igual que antes, el Partido Liberal tiene sectores dispuestos a congraciarse con quienes gobiernan.

Aún acontecerán hechos terribles en la amenaza más dura del final de la noche. No importa. Si vacilamos podemos entrar en un mundo paralelo de tinieblas. No hay pueblo que resista cuatro años más, después de diez. La impresión que prevalece es inequívoca. Se cumple un ciclo y comienza otro.