El descaro de la corrupción de esta dictadura, llega a límites ilimitados, y la empresa privada ha formado parte de ella al no oponerse. ¡No romperla ya! siquiera por sus intereses para finalizar este caos absoluto que conlleva daño y riesgos a todos los sectores del país, más para los que siguen haciendo negocios con JOH.

 

Me preguntan que si tengo miedo o si dejaré de escribir, que si el periódico perderá su carácter trascendente, les respondo que eso sería como clausurar los hospitales porque sofocan la enfermedad o cerrar la formación de maestros porque querrán derrotar la ignorancia. El problema no somos los hastiados de este juego a la democracia.

Era la soledad que angustia cuando pone la mano sobre una biblia y entorna los ojos a sabiendas de que rompió con el cumplimiento de los mandamientos de la Ley de Moisés, porque mando a matar, porque mintió, porque violó la constitución y porque se hizo ganador con un escandaloso fraude. 

Y señores, si usted es oposición, pero de la que quiere chambas y deuda política en las próximas elecciones, haga como hacen los tradicionales, convoque a los medios y acepte su derrota. Si no va a mandar a sus hijos enfrente de la protesta, no mande a otros a que los asesinen solamente porque quería todas las chambas del gobierno y todo el presupuesto nacional.- Eso es pobre y miserable. Y si esos malos pensamientos se le vienen, repita conmigo: “No soy una columna guerrillera, soy un partido político y quiero elecciones…”.

En este análisis, “La Fabula de Juan y el feroz New York Times y una propuesta modesta”, el reconocido analista hondureño Rodolfo Pastor Fasquelle, realiza una ampliación del contenido y de hechos íntimos entre los narcos y los políticos hondureños, más allá de la reciente publicación del periódico estadounidense.