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Es imposible que un país acceda a la democracia sin la participación de todos los sectores de la nación, y el horizonte no es alentador para Honduras, ahora quedan únicamente cuatro medios escritos, uno alternativo, EL LIBERTADOR diario digital e impreso mensual y tres tradicionales digitales e impresos El Heraldo, La Prensa y La Tribuna, y de los tres, los primeros dos, son propiedad del Grupo Opsa de la familia Canahuati Larach, el mayor obstáculo para la democracia en Honduras, según el exembajador de Estados Unidos, Hugo Llorens: Ha escrito en esta misiva el Director Fundador de EL LIBERTADOR, Jhonny José Lagos Henríquez (foto).  

 

EL LIBERTADOR

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La nación hondureña estaría de luto si percibiera la brutal dimensión contenida en el cierre de un medio de comunicación que, como diario Tiempo, aun siendo una empresa corporativa creada por el poderoso Grupo Continental, mantuvo cierto gesto informativo durante 45 años que lo diferenció de cuando en cuando de la inmundicia de la prensa tradicional, y en momentos trágicos de nuestra historia como el golpe de Estado en 2009 y la Guerra Fría en la década de 1980, Tiempo acompañó la indignación y las aspiraciones de patriotismo, soberanía y desarrollo de la Honduras del pueblo.

 

Un medio masivo de comunicación que hace periodismo es aquel que no duda en ocupar la primera línea de lucha, a cualquier costo, para defender la Patria, por eso cuando muere por cualquier causa, pierde la población, porque se trata de un activo de propiedad común, porque ha callado un patrimonio social, y si eso no importa a la ciudadanía, menos importa a los que siembran miseria y aborrecen a los pobres.

 

La sociedad es responsable de cuidar sus medios de comunicación, si no lo hace, no merece estar bien informada y debe cargar la condena de la manipulación que esclaviza la voluntad y de la ignorancia que humilla la razón, articulada y ejecutada siempre por los grupos del poder real local y transnacional a través de sus terroristas mediáticos.

 

En el periodismo el trabajo por el ser humano es un imperativo, no una moda; por eso, la ocupación total del tiempo y de la vida de un medio de comunicación, es la más alta expresión del espíritu evolucionado y del carácter firme y excepcional, forjado en el incondicional sacrificio y duro camino que reclama la dinámica de una sala de redacción o un estudio de radio y de televisión cuando son altares de la verdad.

 

Periodismo es llamar los hechos por su nombre, al ladrón ladrón; o se está del lado de los más sentidos proyectos populares o se sirve al poder abusivo. Es estar despiertos cuando todos duermen; acercarnos al peligro cuando todos se alejan; hablar cuando todos temen; estar lejos de la familia cuando todos comparten fechas especiales, en suma, es asumir la soledad, sin pedir premios ni esperarlos; es levantarse una mañana sabiendo que es la última.

 

Esto no es una mirada romántica a la liquidación de diario Tiempo y quizá de Canal 11, es entrever tras bastidores el debilitamiento directo de la oposición ideológica y política por la elite que busca perpetuar el control del Estado hondureño ¿no fue acaso Grupo Continental dueño de esos dos medios y del banco que en el pasado proceso electoral se irguió como el mayor acreedor del partido Libre? que, en efecto, encarna la única amenaza real y el enemigo a vencer en la disputa de la silla presidencial ante los grupos fácticos locales subyugados a los intereses económicos, militares y geopolíticos de Estados Unidos.     

 

Diario Tiempo fue la excepción a la norma dentro de la prensa tradicional, durante el golpe de Estado, en 2009 el fundador de Grupo Continental, Jaime Rosenthal, publicó su postura frente al crimen constitucional bajo este título: “Yo no soy golpista”. Todo eso suma a la hora de cobrar la cuenta para un imperio que entre sus monopolios asume la exclusividad del orgullo nacional y la aplicación de la ley.    

 

Si la liquidación forzosa y aseguramiento de Grupo Continental fuera un problema suyo y de Estados Unidos, entonces jamás hubo miles de hondureños trabajando para empresas de la familia Rosenthal, y tampoco los capitales generados por sus operaciones se cuantificaron como 20 mil millones de lempiras aportados cada año a la producción total de la economía hondureña. Sólo un ignorante puede creer que la liquidación de Continental no es asunto que incumbe a Honduras.

 

En cualquier lugar del planeta, cerrar un medio de comunicación se entiende como involución de derechos ciudadanos, y no admite gestos repletos de pretextos, es y será siempre un ataque a la libertad de ideas, porque en la diversidad ideológica se sustenta la evolución del Estado moderno, al contrario, se entiende como dictadura de Estado.  

 

No tiene excusa el Gobierno de Honduras al haber aplicado a raja tabla la confiscatoria norteamericana “Ley Kingpin” que ha exterminado también a diario Tiempo. ¿Dónde está la capacidad soberana del Estado para proteger los intereses de su población? Si el Gobierno no quiere o no puede aplicar el ordenamiento jurídico a nuestro favor como lo hace el de Estados Unidos hasta mas allá de sus fronteras, entonces Honduras no es Estado, es una horda: humanos y territorio, simple definición, desde la Ciencia Política somos una reserva salvaje. 

 

Como pueblo, sólo nos queda actuar hoy para evitar el colapso de propuestas alternativas como periódico EL LIBERTADOR, el único medio escrito con función social que sobrevivió en los últimos 50 años; por eso deberíamos guardar agradecimiento a Jaime Rosenthal que, aun siendo un burgués neoliberal, permitió que diario Tiempo acompañara a nuestro pueblo en esos momentos nefastos, sobre todo en este país, inundado por un océano de mercenarios que a diario hace fila para la deyección cerebral sobre la vergüenza y desarrollo nacional.       

 

Es imposible que un país acceda a la democracia sin la participación de todos los sectores de la nación, y el horizonte no es alentador para Honduras, ahora quedan únicamente cuatro medios escritos, uno alternativo, EL LIBERTADOR diario digital e impreso mensual y tres tradicionales digitales e impresos El Heraldo, La Prensa y La Tribuna, y de los tres, los primeros dos, son propiedad del Grupo Opsa de la familia Canahuati Larach, el mayor obstáculo para la democracia en Honduras, según el exembajador de Estados Unidos, Hugo Llorens.   

  

Como cualquiera suele creerse periodista sin poder siquiera balbucear los límites entre la interpretación y la opinión, no extraña que haya quienes no se sobresalten por la caída de Tiempo, es más, de toda la estructura mediática tradicional y alternativa, algo comprensible, el bruto goza de ciertas licencias, hasta creer que su palabra es dogma.  

 

Así el político afirma que lo importante es tomar el control del Estado, desconociendo que el capital con mayores medios de comunicación en el siglo XXI ya no sólo evita que una fuerza llegue al Gobierno, sino que la bota cuando se le antoja un riesgo, en particular en regiones como Honduras, donde el hambre, el fanatismo y la ignorancia no son casuales, son estrategias de dominación para preservar el poder real. La muerte de un periódico como Tiempo ataca y daña a la nación.  

Comentarios  

0 #1 Patty 28-10-2017 18:36
Excelente redacción, sin duda la población perdió con el cierre del Diario Tiempo, esto solo deja ver que como narra el escrito, que hemos perdido la característica de nación o país.
Lo penoso claramente es que el Periodismo ahora solo trabaja en modo singular, o sea para si mismo, el plural o sea el beneficio para el pueblo, se perdió..
Nota: en el Párrafo 11: Creo que en vez de Libertador es Tiempo.
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