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El descaro de la corrupción de esta dictadura, llega a límites ilimitados, y la empresa privada ha formado parte de ella al no oponerse. ¡No romperla ya! siquiera por sus intereses para finalizar este caos absoluto que conlleva daño y riesgos a todos los sectores del país, más para los que siguen haciendo negocios con JOH.

 

La Navidad es símbolo de cambios. ¿No les parece empresarios del COHEP, o se conforman con la inestable licitación pública y siempre vender foquitos y flores plásticas en diciembre, encerrados en la esquina de alguna tienda sin futuro, porque la mayoría de hondureños no tiene dinero para consumir?

 

Los hondureños/as nos levantamos en la madrugada a tratar de empujar la carreta, para poder vivir dignamente en medio la violencia, la incertidumbre y la corrupción, pero el problema es que la dignidad solo se queda en concepto, y otros disfrutan las aureolas del poder, con ello la navidad que imagino, no puede celebrarse en este ambiente miserable.

 

 

 

Por Irina Bandé

EL LIBERTADOR

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Los empresarios que acuerparon con su silencio tan vil acto del fraude que con respaldos hizo JOH en noviembre de 2017, para terminar de instalar su dictadura, ahora a través del presidente del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), piden a gritos a los grupos opositores, al gobierno y a todos los actores políticos que no nos roben la Navidad, como nos la robaron el año pasado.

 

Juan Sikaffy dijo: “son tonteras que están haciendo en un país donde lo que necesitamos es trabajar. Llamar a la insurrección es descabellado”, lo que no sabe, porque él no sufre los embates de la pobreza, es que la navidad hace años nos la robaron los políticos corruptos que sistemáticamente han depredado el país, ya que la corrupción en Honduras no es reciente, inició con los gobiernos democráticos hace más 35 años, y aun mucho antes que eso con las “gobiernos” militares, entre otros, porque la corrupción en Honduras es histórica, lo único es que ahora es una corrupción legalizada por el gobierno. 

 

Sin embargo, el descaro de la corrupción de esta dictadura, llega a límites ilimitados, y la empresa privada ha formado parte de ella al No oponerse o pronunciarse en contra de tan vil fraude y todo lo que conlleva, que dicho sea aún sigue siendo la mofa de los tan ingenioso memes, en donde hasta al retorno de la caravana montado por el gobierno de JOH, fue parte del conteo rural de David Matamoros Batson que nunca llegó, y a quien parece que los años de estudios en la universidad, no le calaron su cerebro. 

 

¿Quién entonces disfruta una navidad, cuando aquí no importa cuánto se trabaje? El dinero no rinde, le rinde a las clases privilegiadas, a esas sí, pero al resto de la población cada vez nos rinde menos. Y aquí cabe reflexionar sobre la tan trillada frase que nos ha estigmatizado tanto “los hondureños son unos haraganes”.  Me trae a la memoria lo que decía un español que trabajó en Honduras: “si nosotros los españoles nos levantamos a las 5:00 de la mañana como lo hacen los hondureños, seríamos el país más rico de Europa”.

 

Y eso es lo que pasa señores empresarios, que los hondureños/as nos levantamos en la madrugada a tratar de empujar la carreta, para poder vivir dignamente en medio la violencia, la incertidumbre y la corrupción, pero el problema es que la dignidad solo se queda en concepto, y otros disfrutan las aureolas del poder, y con ello la navidad que me imagino, no la celebran en este miserable país.

 

Una de las razones por la cual no disfrutamos la navidad es porque la capacidad adquisitiva cada vez más se convierte en una incapacidad; otra porque la pobreza mental que nos han instalado estos gobiernos corruptos juntos con sus aliados, ha culturizado en forma atroz a los hondureños/as, donde su vida gira alrededor del  “cuánto tienes, cuánto vales, nada tienes, nada vales”.

 

Entonces viven de la sociedad de consumo, pero sus larga lista de llamadas bancarias y comerciales para cobrarles las moras de los productos y prestamos, ya nos les permite embarcarse en otra deuda más, todo eso, para que ustedes los empresarios, disfruten sus navidades con su familia, al contrario, en el pueblo, son los médicos y las farmacias las que se están lucrando, atendiendo la múltiples enfermedades crónicas que trae consigo la desesperación del endeudamiento familiar, eso sí no terminan suicidándose. ¡Triste verdad!

 

Y bueno,  la otra es porque de la misma forma que nos culturizan, han instalado una cultura del terror, que nos deja tal como lo planea la ecuatoriana Gabriela Bernal, del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (Cladem): “No hay violencia más maquillada, sutil y perversa que la enseñanza del miedo. Miedo encubierto de seguridad, de protección, de cobijo, de certezas…”, esto escrito para las mujeres, pero creo que nos toca a todos los/as hondureños/as.

 

Quién en este país, con ese panorama y sin pertenecer a una estructura de poder oligárquica o política corrupta, puede disfrutar de una navidad, si no es que no tiene que comer, está velando un muerto derivado de las armas que nos deberían de proteger, o de los grupos delictivos del país, o está emborrachándose en una de las tantas pulperías promotoras del alcoholismo, que más parecen una estrategia de embrutecer al pueblo, similar a la que usó Hitler cuando asesinó a 50 millones de humanos/as.

 

Sumado a ello, las bajas oportunidades de desarrollo que insertan cada día más a los/as hondureños/as en un mercado laborar explotador, ante la necesidad de mantener a una familia, y que no son más que modalidades de Trata de Personas, hipócritamente disfrazadas, para disminuir las tasas de desempleo ante la opinión internacional.

 

No podemos dejar atrás el insultante salario mínimo que a duras penas ajusta para cubrir la canasta básica, que cínicamente ya incluye las recargas de teléfono y en breve no me extrañaría que hasta las cervezas.

 

Entonces señores/as empresarios, después de explicarles quien nos ha robado la navidad, les explicaré por qué el llamado a protestar contra la situación que vivimos en nuestro país, es importante. Es tan sencillo como esto, porque en un país donde los medios de comunicación nacionales e incluso, algunos internacionales están “supuestamente” tarifados por el gobierno dictatorial, y  pagado con nuestro dinero, es muy difícil poder visibilizar toda la corrupción y opresión que estamos sufriendo.

 

No se puede difundir por ejemplo, las varias muertes impunes de carácter político ya reconocidas internacionalmente; las detenciones de nuestros compatriotas que luchan por nuestra libertad; o la criminalización y asesinato de los/as defensores/as de nuestros territorios en donde perdemos nuestro ecosistema, hondureños/as que son ultrajados en base a leyes fabricadas en el congreso beneficio de quienes nos someten.

 

Que se destapara otra parte de la olla de pudrición en Honduras, se lo debemos a los/as valientes hondureños/as que iniciaron su éxodo rumbo al Norte, sin la esperanza de contar con un Moisés que extendiera su cayado para separar las aguas, pero esperanzados a encontrar una mejor vida, aquella que les prometieron en Honduras pero que no existe. 

 

Y es claro, que después de ver que la turbulencia de las agua que casi mata a unos compatriotas, no era más que un helicóptero mexicano que trataba frenar el éxodo y no lo hizo, al ver el ahínco de los hondureños/as, Donald Trump al fin  despertó de su sueño eterno de la Alianza para el Progreso de los países del Triángulo Norte, y me imagino que pensó: es hora de poner orden en Honduras, sino, se vendrá toda América Latina a Estados Unidos.

 

Entonces señores/as empresarios/as, lo que ustedes nunca han entendido, que llamarse al silencio o ser cómplices de la depredación de nuestro país, es claro que iba a impactar en la economía de ustedes a mediano o largo plazo, y que no solo la clase media y los pobres nos veríamos afectados.

 

Si a ustedes les roba la navidad la inestabilidad del país, porque no van a poder generar los ingresos que están acostumbrados a acuñar, para los/as hondureños/as que no somos de la clase privilegiada, les diremos que no es el silencio, ni el dinero el que nos va regresar la navidad.

 

La mejor navidad que podremos tener es que Donald Trump al fin saque a JOH del país junto con todos los que lo han depredado, que ustedes los empresarios reconocieran que al llamarse al silencio ha sido copartícipes de este desastre histórico, y que este no es un problema político de izquierda o derecha, es sencillamente el problema de un país atrapado por criminales que sobreviven porque los que se dicen “buenos”, en verdad son indiferentes por conveniencia.

Comentarios  

0 #1 RAMON FUNES RAUDALES 30-11-2018 03:01
¡Te felicito Irina!
Me gusta la intensidad con que refieres los hechos. Dejas muy en claro el grado de responsabilidad de algunos sectores acomodados, en el actual orden –más bien desorden– de cosas.
El pueblo-pueblo sobrevive contra viento y marea. El éxodo de migrantes ha puesto al desnudo ante el mundo, la situación de miseria e inseguridad que los obliga a buscar mejores horizontes.
Casi todos nuestros males tienen su raíz en dos flagelos: la CORRUPCIÓN y la IMPUNIDAD, y ambos, (debido a que nuestra institucionalidad no existe) serán erradicados, hasta cuando los norteamericanos se decidan a hacerlo.
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