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Quizá a esta hora Miguel Facussé, hombre del sistema al final de cuentas, ya piensa en un cambio de cromos, con lo que aquella idea del “hombre perfecto para reelegirse” pase a ser una quimera que no pasara de cuatro años.

 

 

Manuel Antonio Diaz-Galeas* 

Hace pocos días, Miguel Facussé, magnate neoliberal  hondureño, una especie de oráculo cuyos mensajes se convierten en verdadera palabra santa para los amos del orden establecido, comparecía ante los medios de comunicación expresando con suma satisfacción que Juan Orlando Hernández era “el hombre perfecto para reelegirse” en la presidencia de la nación. 

Hoy, el jefe del ejecutivo nacional se encuentra en el ojo del huracán expuesto como figura central del vergonzoso y criminal asalto al Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), el más grande escándalo de corrupción en la historia de este país, que supera incluso los récords que en la materia poseía otro icono del neoliberalismo hondureño, el ex presidente Rafael Leonardo Callejas. 

El IHSS, quizá el último reducto que quedaba en pie más allá de sus imperfecciones, de lo que alguna vez fue el intento de construcción en Honduras del Estado del Bienestar, literalmente fue convertido en botín de bandoleros neoliberales que tenían como doble objetivo, drenar los fondos de la Institución a favor de cuentas del oficialismo para financiar la pasada campaña electoral, mientras que con la quiebra producto de ese asalto, preparaban el terreno para que el capital privado ingresara pisando alfombras rojas al “suculento negocio” de la salud. Perverso desde cualquier ángulo que se le vea. 

La decadencia neoliberal es total, el colapso del modelo impuesto en Honduras no solo es social, es ético, es moral, la ausencia de principios y valores en la política es de tal magnitud que observamos como ciertas organizaciones casi en su totalidad en el ejercicio del gobierno, mutan a verdaderas bandas mafiosas cuyo fin es robar el erario público, quebrar empresas estatales y vender el patrimonio nacional para de esa forma, sin pudor alguno, terminar entregando el país, sus recursos y su potencial, a las manos del capital trasnacional y de unas élites que ciegas en su afán de acumulación, fermentan el caldo de cultivo de lo que será su propia autodestrucción. 

El escándalo del IHSS define la urgencia de un cambio de modelo en Honduras. El neoliberalismo ha fracasado, y todos, salvo las elites que a través de su implementación se han apoderado de la riqueza nacional, sentimos los rigores de esa estafa que prometía prosperidad para todos cuando lo único que ha garantizado objetivamente hablando, es el saqueo total de nuestro pueblo y su miseria más infame. 

Juan Orlando Hernández es el rostro de una decadencia que ya solo se sostiene por lo militar. Quizá a esta hora Miguel Facussé, hombre del sistema al final de cuentas, ya piensa en un cambio de cromos, con lo que aquella idea del “hombre perfecto para reelegirse” pase a ser una quimera que no pasara de cuatro años. 

En momentos como los actuales al sistema solo le importa prevalecer, por lo que, el cambiar algo para que nada cambie, siempre será una estrategia válida para factores de poder que temerosos frente a la amenaza de un pueblo que poco a poco adquiere conciencia, no se van a guardar ningún as bajo la manga. 

*Abogado, Candidato a Magister en Relaciones Internacionales, Columnista de EL LIBERTADOR y Secretario de Comunicación del Partido LIBRE. 

Comentarios  

0 #3 Marco tulio 19-01-2018 12:58
Cómo es posible que el pueblo no habrá los ojos y aun elelijan este tipo de gobernantes en el seguro social no hay medicamentos todo hay que comprarlo
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0 #2 Adela Santos 12-01-2018 22:20
Juan Orlando Hernadez cometió fraude electoral.
No sos mi presidente.
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+1 #1 manuel 14-03-2017 23:46
Felicito al Sr. Dias Galeas por este comentario, aunque el Sr Miguel Facuse ya a de estar pagando su cuenta en el mas haya por estas declaraciones, creo que el comentario se ha quedado un poco corto, ya que JOH es el personaje más nefasto que ha tenido Honduras,
pues considero que callejas y Carias se han quedado chiquitos, para la ambición, desmedida de este oscuro personaje, solo comparado con anticristo, Adolfo Hitler.
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